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Maratón CAF

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Empaparse de sudor sobre el asfalto. Correr Caracas por todos –todos– sus costados: de este a oeste, de norte a sur. Y de un tirón. Seguir aunque las piernas chillen y los músculos quemen y el aliento (y el ánimo) ya no den para más. Si bien la mayoría hacen el medio maratón –21 kilómetros–; otros se aventuran a la prueba de más alto voltaje: el maratón completo; 42 kilómetros en los que las calles caraqueñas son arenas movedizas.

Los corredores se preparan durante meses: dietas, entrenamientos de velocidad, asistencia médica. Y, llegado el momento, controlan la respiración, la velocidad, la hidratación, y desde luego, la ansiedad. Aquí no interesa el podio (bueno, no a todos). La mayoría quiere bajar los tiempos que hicieron anteriormente. O “simplemente” atravesar la meta. Y no importa cuántas horas implique eso.

Ese domingo, sin que termine de amanecer, el parque Los Caobos recibe a un enjambre de miles deportistas eufóricos, a punto de molerse en las calles. Las familias, los amigos, e incluso grupos de voluntarios se vuelcan a las avenidas para apoyar a quienes están en la pista. Corren trechos con ellos, les alcanzan agua, les gritan que sigan, que no se detengan, que falta menos, que ya casi.

Esto ocurre en una metrópoli que se ha ganado un sitial en todos los ránkings de violencia, de muertos e inseguridad. Ese día Caracas es otra. Ese día, cuando el deporte es un río en sus calles, aquí hay una tregua. Así es desde 2011, cuando el Banco de Desarrollo de América Latina comenzó a organizar este maratón anualmente. Enrique García, presidente ejecutivo de CAF, lo ha dicho así: “Es una muestra de que se trata de un espacio de integración y colaboración. Algo que tiene que ver no sólo con el deporte, sino con los valores más profundos de la sociedad”.

En la edición de 2017, la más reciente, participaron casi 11.000 corredores provenientes de Caracas, de todas las regiones del país y de diversas partes del mundo. Uno de ellos es Evian Otero, caraqueño, aficionado a las carreras y fue su segunda vez en este evento: “Tener la posibilidad de correr por avenidas o calles que suelen ser usadas sólo por vehículos, te da otra perspectiva de la ciudad, se siente mayor proximidad con esta Caracas tan movida y caótica”.

Erick Lezama Aranguren
Foto: Federico Parra

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