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Pasa La Cebra

Pasa La Cebra

Nancy Moreno y Manuela Walfenzao trabajaron en la librería Lugar Común. Y allí, entre tantos libros, surgió una idea que ahora ayuda a que muchos niños –y algunos adultos– se enganchen con la literatura. Nancy, quien estudió Letras, descubrió el trabajo de una investigadora francesa que narraba su experiencia con una biblioteca itinerante en las afueras de París. La idea le pareció que podría replicarse en Caracas, pero no tenía muy claro cómo empezar. Le contó a su amiga Manuela, quien de forma casi inmediata no solo se sumó, sino que se encargó de regar la voz entre sus conocidos. Fue así como lograron recaudar los primeros 100 libros entre donaciones y aportes propios. Además, el ilustrador Jefferson Quintana se sumó al proyecto aportando el logo. Y así nació la biblioteca itinerante Pasa la cebra.

Actualmente una de las creadoras –Walfenzao– vive en México, pero la iniciativa se mantiene gracias a Moreno y la colaboración de voluntarios, quienes cada domingo se reúnen en la plaza Sucre del casco histórico de Petare para que los niños del sector, o quienes se acerquen al lugar, puedan disfrutar de la lectura de un libro infantil proporcionado por la biblioteca itinerante.

Durante dos horas –de 11:00am a 1:00pm– los asistentes pueden escuchar la lectura de un cuento colectivo, para luego unirse a pequeños grupos o leer en solitario si así lo prefieren. Por último, se realiza una actividad didáctica que estimule a los niños a construir historias o recrear la que ya leyeron. Los niños pueden llevarse libros en calidad de préstamo para devolverlos la siguiente semana, y los padres pueden unirse a los niños en la plaza para hacer la lectura juntos.

En dos años de funcionamiento, no son pocas las anécdotas que Moreno guarda de Pasa la cebra: “Una vez vino una mamá con dos niños. Uno de ellos tenía 7 años y es sordo. Y él fue el que me enseñó cómo debía leerle el cuento, con gestos, señalando los colores, describiendo las sensaciones, etc. Hay otro niño que tiene un don para la pintura impresionante y es muy satisfactorio ver qué habilidades trae cada uno. Al final son ellos los que terminan enseñándonos todo”.

Pasa la cebra tiene unos 400 libros y la meta es seguir creciendo para aportar aún más variedad al repertorio. Por ello aceptan donaciones de libros infantiles en buen estado. El objetivo es que cada vez más niños participen en esta actividad, pero, sobre todo, que adquieran el hábito de leer. Por eso la biblioteca itinerante se acerca a donde ellos están: “La idea es sacar la lectura de los lugares convencionales”.

Isbel Delgado
Fotos: cortesía Pasa La Cebra

En Instagram: @pasalacebra

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