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La Pastora

Historia

Camino de los Españoles

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El Camino de los Españoles existía mucho antes de la fundación de Caracas. Era un viejo sendero zigzagueante que los indígenas llamaban La Culebrilla. A finales del siglo XVI, Santiago de León de Caracas dependía mucho del puerto de La Guaira y se decide establecer una ruta fija que permitiera hacer control de aduanas y restringir el contrabando. En mayo de 1589, el Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela, don Diego de Osorio, ordena la construcción del Camino de la Montaña. Su mandato se cumple seis años después.

En el Camino de Los Españoles, se inicia actualmente la ruta Los Fortines del Ávila que coordina el equipo de la Fundación Historia, Ecoturismo y Ambiente (Fundhea) y que recorre parte del trazado de 17,8 kilómetros. En la entrada de Puerta de Caracas, su director Derbys López da la bienvenida al recorrido, que comienza con un museo al aire libre que representa las tradiciones del período colonial a través de murales pintados en la calle.

Se cuenta que España temía una invasión. Le daba miedo que Inglaterra, Francia u Holanda se apoderaran de alguna de sus colonias. No era un terror infundado, ya en 1595 un pirata inglés de apellido Preston saqueó La Guaira y entró a Caracas.  “En el período colonial, La Guaira era más importante que Caracas porque era la alcancía del país. Había 21 fortalezas que la protegían y cinco de ellas se encontraban en el Camino Viejo”. En Caracas, en cambio, no había fortalezas sino cuarteles. El Ávila en sí mismo era suficiente protección.

La primera parada es Campo Alegre. La comunidad se ha llamado así durante siglos, al igual que Sanchorquiz, poblado que debe su nombre al militar español Sancho de Alquiza, alguna vez presidente del Cabildo de Caracas. Sus esclavos africanos no hablaban español, así que Sanchorquiz quedó. Dos Caminos también ha conservado su topónimo por centurias. Ese era el punto donde confluían los avisos militares, cada vez que se sospechaba que La Guaira estaba bajo asedio y desde los fortines empezaban a tronar los cañones.

De La Guaira a Caracas las fortalezas eran: Del Salto; San Joaquín de la Cuchilla (o La Cumbre) que era el más grande y mejor equipado de la montaña; La Atalaya (o fortín del medio) que era un punto de vigilancia; Castillo Negro cuyas paredes fueron pintadas con carbón para que pasara desapercibido desde el mar; y Castillo Blanco que era otro punto de vigilancia. Los cinco se terminaron de construir aproximadamente en 1770 y actualmente es muy poco lo que queda de ellos.

Dato: El Camino de los Españoles perdió importancia en 1845 cuando el presidente Carlos Soublette inaugura el Camino Nuevo de Maiquetía (carretera vieja Caracas-La Guaira). Sin embargo, alrededor de 400 familias descendientes de canarios –los llamados blancos de orilla– todavía ocupan sus senderos. Se dedican al cultivo de hortalizas y de flores.

Dirección: Puerta de Caracas. La Pastora

Emily Avendaño 

Fotografía: Andrea Tosta  

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Organizaciones

Banco Fotográfico de La Pastora

Victor Zambrano

Una fotografía de la Iglesia Parroquial de la Divina Pastora es el registro más antiguo entre los archivos del Banco Fotográfico de La Pastora. El recuerdo es de 1892 y se presume que la tomó un Embajador de los Estados Unidos que vivió cerca de la plaza. Víctor Zambrano, uno de los promotores de la iniciativa hace una salvedad: “Fíjate que la iglesia no tenía campanas. No las tuvo hasta 1960”.

La memoria puede ser efímera, pero las fotografías no. Por esta razón surge esta iniciativa en 2008, para resguardar la historia de la parroquia. Zambrano enseña un retrato de una señora llamada Rosalía a la que inmediatamente le sigue una anécdota: “Ella tiene un abasto en la esquina de Cola e’Pato. En las décadas de los sesenta y setenta todos los muchachos del Liceo Agustín Aveledo que querían tomar iban para allá, porque les vendía sin identificación. Todo el mundo conoce a Rosalía, porque además sigue allí”.

Hasta ahora tienen impresas más de 200 imágenes y 5.000 se conservan en formato digital. Abarca tradiciones, personajes, sitios y detalles arquitectónicos propios de La Pastora. Por ejemplo, las gárgolas o ductos para recoger el agua de lluvia que aún existen o los postes que daban electricidad al tranvía. Incluso el emblemático árbol de higuerote –o matapalo– que hay de Soledad a Acevedo figura entre las imágenes.

Zambrano continúa pasando fotos y aparecen los retratos de todos los concesionarios originales que tuvo el Mercado Municipal de La Pastora, cuando fue inaugurado en 1953. También tiene un recorte de prensa del diario Últimas Noticias del 29 de noviembre de ese año que da cuenta de la ceremonia encabezada por Marcos Pérez Jiménez. O del primer autobús de San Ruperto, con el chofer y fundador de la línea, Augusto Malavé García.

Cualquier foto puede formar parte de este archivo, siempre que vaya acompañada de una narrativa que dé cuenta de quién es el retratado o de lo que sucede en la gráfica. Concluye Zambrano: “El objetivo es que la gente tenga sentido de pertenencia. Dejar un legado a una parroquia que lo tuvo todo, incluyendo cuatro cines, y que se han ido perdiendo por las malas políticas de Estado. Hay que recordar lo que se tuvo y mantener lo que nos queda”.

Emily Avendaño
Foto: Efrén Hernández

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Vida Urbana

La Pastora

La Pastora

La Pastora es un barrio de puertas abiertas. Los niños corretean sin pudor por sus callejones y la gente allí se saluda por su nombre de pila. Tiene aires de pueblo y mucho de historia. Sus habitantes se enorgullecen de su gentilicio, que muchas veces abarca varias generaciones. Si hay un sitio con mucho para contar es esta parroquia, oficialmente fundada en 1889, aunque desde el siglo XVI era el primer pueblo que se encontraba el viajero al entrar y salir de Caracas.

Tiene, por ejemplo, el cuento del Bulevar Brasil, un pasaje que comenzó a funcionar en los tiempos de Juan Vicente Gómez. En 1919, el cónsul venezolano fue invitado a hacer los honores en la inauguración de la Avenida Venezuela en Río de Janeiro, así que en seguida el General llamó al Gobernador de Caracas y le preguntó cuál avenida estaba próxima a estrenarse. Era esa que iba de Camino Nuevo (de Miraflores, Caño Amarillo y Catia) a Camino Viejo (la ruta de los españoles).

No se dijo más. Se mandó a arbolar la calle a la usanza de la brasilera y se invitó al cónsul de ese país a hacer los honores acá. La avenida Brasil pasó a ser un bulevar cuando se cerró una de sus calles en tiempos de Luis Herrera, para hacer una gran acera. Si se sigue al norte por esa caminería se llega hasta la Puerta de Caracas. Allí está el monumento a José Félix Ribas. En el punto exacto en el que se colocó su cabeza, después de que lo asesinaran para que los enemigos de la corona vieran lo que les podía ocurrir si se metían con el Rey de España.

Justo en la entrada al Camino de Los Españoles hay una toma de agua que ahora regenta Hidrocapital, y que en algún momento recogió el caudal de la quebrada Catuche y la bajaba por una acequia hasta lo que ahora es la esquina de Caja de Agua. También hay un mural que remite a las pilas a las que se iba a recoger el líquido en los tiempos de la colonia y que explican por qué la esquina que da entrada a la parroquia se llama Dos Pilitas.

Lo religioso es fundamental. El templo de la Divina Pastora data del año 1740, cuando la imagen de la advocación llegó a la iglesia. Se presume que la figura, que aún adorna el altar, fue tallada alrededor de 1716. Cada 6 de enero, desde hace más de 70 años, se celebra en ese lugar la Misa del Deporte, una tradición iniciada en 1945. En resumen en esa parroquia se aplica lo escrito en las dos placas que dan entrada al santuario: “Ninguno es tan bueno que no necesite entrar” y “Ninguno es tan malo que no pueda entrar”. En La Pastora todos son bienvenidos.

Emily Avendaño
Foto: Efrén Hernández

Uno de los dos puentes coloniales que todavía sobreviven en Caracas –en uso– se encuentra en La Pastora. Se llama Carlos III. Está por encima de la quebrada Catuche y allí todavía se lee la placa puesta en lo que finalizó su construcción, que reza: “Se acabó la obra de este puente el día XXXI de marzo, reinando nuestro monarca Carlos III”. Se terminó de fabricar en 1784, a cargo de Juan Domingo del Sacramento Infante. El puente fue declarado Monumento Histórico Nacional, según Gaceta Oficial Nº 31.139, del 27 de diciembre de 1976.

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