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La Candelaria

Personajes

José Bestillero, el señor del hula-hula

Sr Ula Ula Jose Bestilleiro

El tráfico atascado en medio de la avenida Urdaneta, a la altura de la plaza La Candelaria. El humo de los carros, el corneteo ensordecedor de los autobuses, el rugido de las motos. Decenas de personas esperan que el semáforo cambie la luz para cruzar. Todas parecen llevar prisa a esta hora, 5:30 de la tarde, el momento más álgido de la hora pico caraqueña. Y, en medio de todo ese caos, en una isla de concreto que emerge en el centro de la vía, está José Bestillero. El señor del hula-hula.

El cabello cano, las arrugas pronunciadas de 84 años, el bigote afeitado a la mitad. Sin decir palabra alguna, hace girar con sobrada destreza un par de aros de plástico en su cuello –o en su pierna, o en su cintura, o en el brazo– como queriendo decir: “mira como bailo sobre el caos”. Allí lleva 13 años, y todavía hay quien lo ve con extrañeza.

Con su marcado acento español, dice que lo hace para amenizar el demencial tráfico de la ciudad. Antes no aceptaba el dinero que la gente le alcanzaba. Pero ahora sí, y lo ve como una forma divertida de tener ingresos. “La vida ahorita está muy dura”, dice. Lo que gana allí se le va en comida y atendiendo los achaques de la edad.

Cuando llegó a esta tierra Caribe con 25 años proveniente de La Coruña, España –que estaba arruinada por la guerra–, dejó atrás su oficio de agricultor. En Venezuela se dedicó a trabajar por décadas en varias bombas de gasolina. Pero tanto químicos hicieron mella en sus pulmones. Así que por recomendación médica –y por sensatez– se retiró. Entonces sobre este asfalto comenzó a jugar con el hula-hula.

A su hija no le gusta que esté haciendo eso, menos en medio de la calle. Le dice que por su edad le puede causar daño. Pero él insiste en venir. Porque desde que su esposa murió hace años la casa se le hace demasiado grande. Que la extraña más estando encerrado. Y la verdad es que el médico le dijo que no se preocupara, que el ejercicio le hace bien. La policía también ha querido sacarlo del medio de la calle. Pero allí permanece desde las 4:30 hasta las 6:00 de la tarde. “No me iré. Algunas veces me he sentido cansado, son 13 años en esto, pero me encanta cuando la gente se me queda viendo o cuando me hacen entrevistas”, admite antes de volver a agitar el hula-hula.

Erick Lezama
Foto: Efrén Hernández

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Vida Urbana

La Candelaria

La Candelaria fue el asentamiento de los inmigrantes canarios, gallegos  vascos y portugueses que llegaron a Caracas durante el siglo XIX y XX. Sabiendo ese dato, todo cobra sentido. No en vano este sector recibió el nombre de la patrona de las Islas Canarias. Eso por una parte. Y no por casualidad, La Candelaria se hizo famosas por sus restaurantes españoles y sus tascas.

Ahora entenderá por qué uno se encuentra en La Candelaria con edificios llamados “Compostela” o por qué en la Iglesia Nuestra Señora de Candelaria -que data de 1702- reposa la imagen de la “Madre Cabrini”, una monja italiana que nació en 1850 y falleció en Chicago en 1917, que se conoce como la Santa Patrona de los Inmigrantes.

Todas esas curiosidades de La Candelaria las supe durante el recorrido que hice con las chicas de “Te Paseo y Te cuento“, quienes durante tres horas nos llevaron por 19 cuadras del sector para conocer “in situ” las particularidades de esta parroquia multicultural, ubicada en el Municipio Libertador.

Comenzamos en Parque Carabobo y terminamos en la escuela Experimental Venezuela. Conocimos la historia de la esquina “Peligro” y “Pela El Ojo”. Recorrimos el Paseo Anauco. Descubrimos lo que queda de los rieles de un tranvía que recorría el sector. Visitamos la tumba de José Gregorio Hernández. Nos acercamos a la primera tienda Beco y  supimos el impase del señor Blohm con el presidente Isaías Medina en la época de la Segunda Guerra Mundial por ser de origen a alemán. Y así, miles de curiosidades más.

No tiene sentido que les cuente todo, porque entonces no habrá sorpresa durante la ruta “Los acentos de La Candelaria”, que realizan con tanto esmero Manuela Ríos y Sofía Selgrad. Sólo un abreboca para que se animen a conocer los secretos de este sector y a vivir la experiencia de hacer visitas guiadas con las chicas de Te Paseo y Te cuento, que tienen otros recorridos interesantes.

Sin embargo, les dejaré una lista de las 10 cosas que pueden hacer en La Candelaria que elaboraron las coordinadora de Te Paseo y Te Cuento y que sintetiza un poco lo que fue este recorrido. Aparte, les sirve de guía en caso de que quieras hacerlo por su cuenta.

1.- Jugar dominó y ajedrez con los abuelitos de la Plaza La Candelaria y escuchar sus acentos e historias.
2.- Prender una vela y pedirle un milagrito a José Gregorio Hernández (si se te cumple por favor repórtalo a causajosegregorio@gmail.com).
3.- Visitar la primera @tiendas_beco que se inauguró en Caracas.
4.- Conocer el recién inaugurado @hotelwaldorfccs y admirar su antiguo piano.
5.-Buscar la mancha que dejó el fantasma en el Puente Anauco.
6.- Retratarse con Tutankamon en la Mansión Egipcia.
7.- Caminar entre puentes sobre la quebrada Anauco.
8.-Deslumbrarte ante los 5 rascacielos más altos de Caracas.
9.- Indentificarte a ti o a tus amigos en el mural “Los caraqueños en el Metro” de Rita Dainy.
10.- Buscar los murales de Harry Abend y las  esculturas de Francisco Narváez.

 

Fotos: Te Paseo y Te Cuento. Instagram: @TePaseoyTeCuento
Contacto: 0414.2854256 / 0424.1838332

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