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Expanzoo

Vida Urbana

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Los visitantes de Expanzoo pueden acariciar animales antes de siquiera pasar la puerta. Una llama color beige los recibe en la entrada. Atada a un tronco, mueve su cabeza de un lado a otro y muestra los dientes, casi sonriendo. Los párvulos se acercan sin miedo, dispuestos, con su mano en alto, a lo que el mamífero responde con un rápido meneo de su testa y orejas y se aparta. Es solo el abrebocas del zoológico interactivo de contacto creado en la antigua hacienda Caicaguana en el año 2000.

Más de veinte especies conviven dentro del paisajismo hecho por los arquitectos Mireya Besson y Enrique Fábregas. Habitan ciervos, chivos, cebras, ovejas, llamas, avestruces, dantas, venados, aves como flamingos, cotorras y guacamayas; también caballos, cochinos, burros y bovinos en versión miniatura. No hay lugar para el maltrato.

Muchas andan libres por las caminerías del parque, entre los dos lagos artificiales. Algunos niños corretean detrás de conejos, patos y pavos, mientras que los pavorreales machos zarandean sus alas en búsqueda de hembras en celo. Además, logran que los humanos, cámara en mano, se alejen, entre la magnificencia y la contemplación.

El silencio se llena de onomatopeyas a 2 kilómetros de Lomas de La Lagunita, en el municipio El Hatillo. Las risas de quienes disfrutan se entremezclan con los gemidos, los bramidos, los relinchos. Y no faltan los llantos de los más asustadizos. Algunos animales no temen estirar el cuello y sacar la cabeza entre los barrotes azules de sus respectivos corrales. Sorprenden a más de uno que le da la espalda con saliva o estornudos. Se les puede alimentar únicamente con zanahorias, a disposición del público por un precio accesible en la entrada.

Se ofrecen paseos en ponis también por un costo adicional. Un adulto acompaña al niño, mientras que un empleado de Expanzoo supervisa. Es característico que sonrían con frecuencia y hablen con lentitud. En su mayoría, tienen condición de retraso mental leve, moderado o síndrome de Down. Cuidan animales, mantienen las instalaciones limpias, ofrecen información al público. Los ingresos del zoológico están destinados a Expansión, un centro educativo para personas con necesidades especiales donde muchos de ellos se tratan.

Son pocos los vidrios que resguardan animales. Una tragavenado y una lapa reposan encerradas próximas a la entrada. Pero cerca también guardan una curiosidad. Alí es un dromedario que llegó a Expanzoo en 2001 con un año de edad. Brincaba sin cuidado en su juventud. Un carcinoma epidermoide en la pata trasera derecha acabó con la diversión progresivamente, hasta causarle la muerte a sus 15 años. Su cuerpo reposa allí, a la vista, como una obra de taxidermia en una vidriera.

Andrea Tosta
Foto: Efrén Hernández

Dirección: antigua hacienda Caicaguana, a 2 km. de Lomas de la Lagunita, municipio el Hatillo
Horario: lunes a viernes de 9:30 am a 5:00 pm. Sábado, domingo y feriados de 10:00 am a 5:00 pm

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