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Comida venezolana

Gastronomía

Artesano Cafetería

ArtesanosCafeteria

Cuando se abre la puerta hay un olor dulzón. Un aroma a pan saliendo del horno y a café recién colado: ese aromático convertido en una obra latte art, servido en tazas de peltre sobre mesas de madera áspera. Y el melado de papelón bañando un golfeado tibio que –créanlo– no necesita más queso. O un ponqué de zanahoria o de chocolate. Un cachito o un sándwich que concentran toda la frescura que puede brotar de la tierra misma.

Hay una bicicleta estacionada en una especie de sobretecho. La iluminación y la temperatura: cálidas. Las paredes, de ladrillos y de cemento pulido, tienen en algunos rincones pizarras con el menú dibujado con tiza. El sonido suave que emana de una corneta a veces es jazz, otras reggae. Y desde un ventanal se ve la gente caminando. Todo parece construido para que esa parada cotidiana de ir por un café sea en verdad una experiencia. Así es Artesano Cafetería.

Como una guarida al tráfico, el local está en pleno centro de Caracas, en la esquina La Torre, a pocos metros de la Plaza Bolívar. Cada vez son más las personas que entran y leen un libro, el periódico. Conversan. Casi una década de experimentación culinaria de Antonio Gámez, Ángel Rincón y Julio Rincón, sus dueños, está resumida allí. Queda claro que han evolucionado en el negocio: al principio tenían apenas una barra, al aire libre, y sólo vendían: café, pan, papelón con limón, golfeados y poco más.

No ha habido desvío en esa búsqueda de garantizar la frescura. Los ingredientes de todas las preparaciones son cultivados con esmero por proveedores artesanales. Los granos de café llegan del estado Portuguesa, los vegetales del estado Aragua, los embutidos los elaboran ellos mismos en una pequeña empresa.

“Uno abre la puerta y no quiere irse”, dice una Ana Crespo, una asidua visitante. Ella ha probado todo. El café Adriana (expresso, crema, canela, pepelón), el Mocaccino (expreso, sirope de chocolate, cacao, crema), el Late Vainilla (crema, sirope de vainilla, expreso), el Guaro (cocuy, azúcar de naranja, expresso), el Marieta (crema, canela, brandy, sirope de vainilla), el Carajillo (brandy, expreso). “Vengo a desayunar, a merendar; vengo a estudiar, cuando me siento contenta, cuando estoy triste”. Y hay que entenderla.

Erick Lezama
Foto: Hugo Londoño @huguito

 

Esquina La Torre, diagonal a la Plaza Bolívar.
Estación del metro: Capitolio
Horario: de lunes a sábado, de 7:00 am a 7:00pm. Domingos: 9:00 am a 6:00pm.

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Gastronomía

La Casa Bistró

CasaBistro

Este sitio tiene la particularidad de convertir a los comensales, porque hasta el más ateo es capaz de exclamar luego de probar cualquier plato: ¡Dios mío, qué bueno está! Lo juro.

Fuera de broma, puedo decir que todo cuanto he probado en La Casa Bistró es sencillamente delicioso. Desde el pan, que supe que es hecho por ellos mismos. Los desayunos (oh, benditos sean los huevos benedictinos y la cazuela de cazón). Hasta los almuerzos. Ni hablar de los postres. E incluso, el café. La verdad, uno sale muy satisfecho de la manera como el chef Francisco Abenante, ganador del Tenedor de Oro 2009, ha logrado enaltecer la comida venezolana.

Realizan un trabajo casi artesanal, porque se encargaban de elaborar sus propios panes, de la charcutería, de Pilar el maíz e incluso de sembrar los vegetales que utilizan en sus preparaciones. Eso es ponerle corazón a la cocina. Y vaya que el comensal lo siente.
Aparte, el lugar me encanta. Ese piso al estilo ajedrez. Sus mesitas y sillas blancas. Ni hablar del personal que te atiende de forma respetuosa y súper amable, para que te sientas como en casa. Pero en La Casa Bistró.

Dirección: 3er av con 4ta Transversal. Los Palos Grandes. http://www.lacasabistro.com.ve/

 

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Gastronomía

Las cachapas de Doña Ines

Cachapas Dona Ines

Conocí este lugar cuando apenas tenía cuatro mesas y el piso aún era de tierra. Desde entonces han pasado 16 años y ahora es el lugar más popular de La Unión.

Un domingo cualquiera pueden llegar a recibir entre 1500 y 2000 personas, según cálculos de Manuel, su dueño. Así que no le extrañe que al llegar tenga por los menos 30 turnos por delante antes de poderse sentar a comer una cachapa de queso e’ mano con pernil. Pero son tan buenas, tan buenas que uno aguarda con paciencia porque sabe lo que le espera.

Su fama los obligó a remodelar el local. Hoy no es ni la sombra de lo que era en sus inicios. El espacio ahora es más amplio, dispone de un estacionamiento y una tienda para tomar café mientras espera.

Aparte cuenta con más de 40 empleados que atienden a millón para complacer a esa masa de gente ansiosa por comerse una buena cachapa acompañado de una jarra de “Consuelo”, la famosa mezcla de fresa con yogurt. Ufffff, lo máximo.

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