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Catia

Gastronomía

Bar El Torero

Bar El Torero

Las maletas de Marcos Pérez Jiménez, el tarjetón electoral de 1958, la cantimplora del general Ezequiel Zamora, el secador de pelo de Lila Morillo, los chuzos del retén de Catia, el pasamanos del Metro que dañó el presidente Luis Herrera Campins durante la inauguración. La historia de la Venezuela del siglo XX, un poquito más atrás y otro más adelante, está dentro de este bar ubicado en el centro de Catia y que su dueño, Evaristo Soto, insiste en aclarar que se trata de un restaurante, aunque desde hace años sólo se sirven cervezas, las más baratas de Caracas, probablemente.

Soto, quien usa el alias de Peter, abre la puerta de un día cualquiera. La estampa del hombre le hará pensar que está entrando al Castillete de Armando Reverón. Canoso y barbudo, esquivo para hablar, invita a ver lo que él llama corotos viejos, pero que en verdad es un museo del país. Advierte que hay que traer efectivo, “y bastante”, porque aunque se exhiben algunos de los primeros puntos de venta que existieron, este local no dispone de uno para sus clientes. “Lo estamos esperando”, responde.

Puede pasar toda una tarde encontrando tesoros en El Torero. En esta máquina del tiempo hay un salón repleto de relojes, máquinas de escribir y picós. Otro dedicado a instrumentos musicales. Uno más con vasijas de peltre y fotos viejas. Un área donde hay trajes de toreros, y también uno que aseguran perteneció a María Félix. Una extensa colección de gaveras de refrescos y cervezas, de cuando se hacían de madera, está entre los descubrimientos más llamativos.

Entre el corotero encontrará mensajes que hacen las veces de un pie de foto para cada uno de los objetos. La inventiva de Soto para nombrar las cosas le sacará una cara de asombro o una risa cómplice. El local destaca desde la entrada en donde se exhibe una muestra de todo lo que hay adentro. Está en la calle Maury de Catia, de casonas coloniales viejas, pero restauradas recientemente.

El Torero está abierto de lunes a domingo y congrega a una familia. En la barra, una mujer que ha atendido el lugar durante 12 de los 30 años que tiene abierto, asegura que son los clientes los que se saben la historia. Hombres y mujeres solitarios, parejas y grupos de amigos van a destilar la tensión del día con una cerveza friísima. Hay cierto rostro melancólico entre los asiduos de este bar; quizás sea porque solo colocan música de los años sesenta, setenta y ochenta.

Florantonia Singer
Foto: Efrén Hernández

Horario: lunes a domingo / 2:00 pm a 11:00 pm
Dirección: calle Maury, Catia, a una cuadra del Metro
Metro: estación Plaza Sucre

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