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Arquitectura

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Ciudad Universitaria

Esos rayos de luz se meten tercos por las rendijas y cruzan por todos lados. Si uno va distraído o apurado, da igual, en algún momento un rayo tímido calienta el rostro de quien camina o cae uno más osado que ilumina tanto que enceguece.

No es un efecto romántico: es el diseño de un artista de la arquitectura que le dio protagonismo al espacio abierto para que el trópico hiciera lo propio y las paredes sirvieran para direccionar el viento. Villanueva y la luz, Villanueva y el aire, Villanueva y la ciudad.

Los muros que guardan la cotidianidad a la vez son murales, galería de arte permanente para el que pasa y observa por primera vez, para el que se sienta y lo hace su sitio de espera, para el que lee apurado por un examen, para quien desayuna solo o acompañado, para quienes se besan, para quienes se ríen.

Muchas veces cuando atravieso la Plaza Cubierta o acorto camino por el pasillo de la Biblioteca pienso en números que se multiplican a cada minuto: cuántas fotografías tendrán de escenario las líneas y colores de Mateo Manuare, Víctor Valera, Pascual Navarro y Víctor Vasarely. Cuántas togas y birretes habrán posado al lado del brillo de bronce del Pastor de Nubes. Cuántos noviazgos habrán comenzado bajo una luz, transformada en prisma, por los vitrales de Fernand Léger o de Braulio Salazar. Cuántos otros habrán terminado furibundos en los rincones de “Tierra de nadie“.

La Ciudad Universitaria alberga un microcosmos urbano que palpita como el centro de otra ciudad que, a veces, le es ajena: una Caracas acechante que la rodea y la convierte en atajo, más que en arteria.
A veces llega a desangrarla, a dejarle heridas, a quebrarla. Otras tantas llega pidiendo ayuda, salud, ideas, conocimiento. Pero aún el visitante más renuente en algún momento se rinde: cuando goza en sus estadios la celebración del béisbol y el fútbol o cuando se sienta a disfrutar conciertos con la acústica perfecta bajo las Nubes de Calder en el Aula Magna, en el mismo lugar donde recibimos primero el título de ucevistas y después el de la carrera.

A veces sus raíces se resecan y se convierte en terreno árido para quien la vive. Pero siempre le están naciendo retoños verdes y frescos que le dan energía y atraen el sol de nuevo.

La UUUCV sabe, como buena caraqueña, que de esa casa de luces nadie se va indiferente.

Gabriela Rojas

Fotos: Hugo Londoño @huguito

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Arquitectura

Teatro Teresa Carreño

A finales de 1972 inician los trabajos de construcción de lo que sería el Teatro más grande de Venezuela y uno de los más importantes de Latinoamérica.

Para su realización el Centro Simón Bolívar dispuso de un terreno de 22.586m² ubicado entre Parque Central y el Parque Los Caobos. Se realizó un concurso que ganaron los arquitectos Tomás Lugo, Jesús Sandoval y Dietrich Kunckel, quienes diseñaron los 80.000m² del recinto.

El cálculo estructural fue realizado por los ingenieros José y Cecilio Luchsinger, Federico Alminara, Natalio Manchellum y José Ignacio Pulido. La parte mecánica de la edificación fue realizada por los ingenieros Isaac Kizer y Yolanda Sánchez con el apoyo de la empresa John L. Altiere & Asociados.

De la acústica y la mecánica teatral se encargó la empresa Bolt Beranek & Newman de Cambridge, Massachusetts y la firma George C. Izenour Associates de New Havor, Connecticut, quienes lograron un resultado impecable, con un diseño muy llamativo y un desempeño funcional sin igual, asesorado por los mejores especialistas de cada materia.

La construcción fue desarrollada por la extinta empresa Delpre C.A., que estuvo a cargo de la sala José Félix Ribas, que se inauguró el 12 de Febrero de 1976. Siete años después, con la culminación de la sala Ríos Reyna el 19 de Abril de 1983 quedaría totalmente inaugurado el complejo cultural Teatro Teresa Carreño.

María Teresa Gertrudis de Jesús Carreño García (Caracas, 22 de diciembre de 1853 – Nueva York, EE.UU., 12 de junio de 1917), fue una pianista, cantante y compositora venezolana. Ha sido denominada por muchos expertos como la pianista más prolífica de América Latina durante los siglos XIX y XX.

 

Sala Ríos Reyna
Hasta los momentos sigue siendo la sala de teatro más importante de Venezuela y una de las más importantes de América Latina.

Tiene capacidad para 2.367 butacas distribuidas en 24 zonas.  Su escenario cuenta con 900m² en forma semi-hexagonal, siendo diseñada para usos múltiples, posee gatos hidráulicos para movilizar tres de las cuatro plataformas y el foso de la orquesta.

La tramoya se encuentra suspendida en el espacio y sostiene elementos como los techos de la concha acústica, telones y puentes de luces. La iluminación de la sala es posible gracias a una consola central de iluminación, que posee 960 circuitos de operaciones computarizadas, conformada por dos puentes de luces, pantallas laterales de 24 reflectores, dos tormentos laterales de 24 puntos de iluminación, además de 8 torres para colocar reflectores.

Pedro Antonio Ríos Reyna (San Juan de Colón, estado Táchira, Venezuela, 6 de noviembre de 1905 – †Nueva York, Estados Unidos, 13 de febrero de 1971) fue un violinista, compositor, director de orquesta y promotor cultural venezolano.

La disposición de las 24 zonas de la sala permite la difusión del sonido por el espacio, generando una acústica adecuada, la cual se apoya en un sistema técnico controlado a través de una consola de sonido. Además existen un conjunto de cajas de resonancia, un sistema de amplificación (closter), una serie de “nubes” diseñadas por el artista Jesús Soto que funcionan como paneles acústicos, adaptables a la emisión sonora de cada espectáculo.

 

Por la sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño han pasado grandes artistas como:
– Luciano Pavarroti.
– Placido Domingo.
– Monserrat Caballé.
– Juan Luis Guerra.
– Miguel Bosé.
– Joaquín Sabina.
– Facundo Cabral.
– Vikki Carr.
– Natalie Cole.
– Isabel Pantoja.
– Celia Cruz.
– Armando Manzanero.
– Pablo Milanés.
– Ricardo Arjona.
– Raphael.
– Rocío Durcal.
– Fito Páez.
– Joaquín Cortes.
– Sarah Brightman.
– Marcel Marceau.
– Vittorio Gassmam.
– Les Luthiers.
– Maya Plisétskaya.
– Alfredo Sadel.
– Simón Diaz.
– Franco de Vita.
– Gustavo Dudamel.
– Soledad Bravo.
– Ricardo Montaner.

Este espacio también ha servido para presentaciones cultures con personajes como el papa Juan Pablo II, el Rey Juan Carlos de España, Mario Vargas Llosa, Ermesto Sábato y Lech Walesa.

Sala José Félix Ribas

El 12 de Febrero de 1976 se inauguró esta pequeña sala del complejo cultural Teatro Teresa Carreño. En el acto de apertura, se realizó un concierto de la Orquesta Juvenil “Juan José Landaeta” dirigida por el director Mexicano Carlos Chávez.

Su área es de 507,5m² y dispone de una capacidad de 347 butacas que conforman su aforo. La sala posee una cantidad de recursos que le permiten cambiar el nivel de absorción y brindar una excelente acústica a los presentes.

El techo de la sala cuenta con una obra del artista Jesús Soto, que lleva por nombre “Pirámides Vibrantes” y que funciona como techo acústico.

Arq. Ricardo Castillo G.
Director de Arquitectura Venezuela.
Twitter @Arquitecturavzl  Instagram @Arquitecturavzl Facebook Arquitectura Venezuela

Fotos: Hugo Londoño @Huguito

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Arquitectura

Teatro de Chacao

Teatro Chacao

No hay manera que esta estructura pase inadvertida. El gran origami de color naranja sorprende a los transeúntes que recorren El Rosal y divisan a lo lejos esta construcción fractal. Podría decirse que la personalidad del Teatro de Chacao comienza desde su arquitectura, pues se trata de una obra de 2.000 metros cuadrados de construcción, inspirada en los pliegues de El Ávila.

“El Teatro de Chacao es un edificio que dice yo soy arte, yo soy creación, yo soy innovación, yo soy distinto. Y eso era lo que queríamos, hacer muy evidente al transeúntes que este es un lugar que lo invita a una experiencia distinta. El teatro de Chacao es un espacio de encuentro, de diálogo, de intercambio de ideas, de reflexión y de esparcimiento”. Diana López en “Chacao. Ciudad Posible”.

El teatro forma parte del Centro Cultural Chacao, uno de lo más completos de la ciudad. En 2004, abrió la primera etapa que incluía la Sala Experimental, así como los espacios de exposición Caja 1 y Caja 2. En 2011, se inaugura la segunda etapa, que abarca el Teatro de Chacao con su sala principal de 526 butacas, salas de ensayo y camerinos. Aparte, el espacio cuenta con Café Chacao para aguardar a que comience la función.

No creo que sea apropiado decir que el Teatro de Chacao ha sustituido al Teatro Teresa Carreño. No hay punto de comparación. Pero si me atrevería a afirmar que se ha convertido en un refugio para la cultura. En un espacio para excelentes conciertos y buenas obras de teatro. Su programación es de mucho nivel. Por tanto, cualquier pieza o espectáculo que promocionan lleva sello de calidad. Larga vida para el Centro Cultural Chacao.

Dirección: Avenida Tamanaco. El Rosal. Frente al Centro Lido.

Fotos: Cortesía Centro Cultural Chacao. Ricardo Gómez-Pérez / Lisbeth Salas

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Arquitectura

Plaza Venezuela

Plaza Venezuela

Tengo una relación muy particular con la Plaza Venezuela. En especial, con la fuente. Y es que durante mis tiempos de reportera en el Diario El Universal me tocó cubrir el proceso completo de rehabilitación de este ícono de la ciudad, que llevaba 12 años inoperativa. Así que no sólo conocí el proyecto en papel, sino que presencié cada uno de los avances de las obras, desde la remoción de la pileta, la prueba de las luces y el sonido. Incluso, llegué a entrar a la sala de máquinas que está debajo de la fuente y que resultó ser un submundo impresionante.

Recuerdo que el día que se hizo el llenado de la pileta, a los periodistas que cubríamos la actividad nos hicieron meternos en la piscina para “bautizarnos” con el agua de la quinta versión de la fuente de Plaza Venezuela. Y por si fuera poco, tuve el privilegio de conocer al ingeniero Santos Michelena, quien realizó la anterior instalación en 1983 y, que en esta oportunidad, colaboró en los trabajos de rehabilitación que emprendió Pdvsa-La Estancia en 2007.

Por tanto, era de esperar que cuando se realizó el acto de reinauguración de la quinta versión fuente de Plaza Venezuela estuviese más que emocionada, por ver como un ícono que data de 1940 había recobrado vida, ahora con la incorporación de un juego de agua, luces y música que me recuerda a la famosa Fuente Mágica de Mointjuic que está en Barcelona (España).

Las obras de rehabilitación de la fuente de Plaza Venezuela incluyeron además los trabajos de recuperación de la obra Abra Solar de Alejandro Otero, así como la Fisicromía del maestro Carlos Cruz-Diez. Y vaya que hay que reconocer que estas labores mejoraron mucho este espacio, que prácticamente es el corazón de la ciudad.

Fotos: Hugo Londoño @huguito

 

 

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Arquitectura

La cruz del Ávila

La historia de la Cruz del Ávila se remonta al 1ero de Diciembre de 1963, cuando el ingeniero Ottomar Pfersdorff de origen estadounidense y empleado de la Electricidad de Caracas propone crear un ícono caraqueño que simbolize el inicio de la Navidad.

Ottomar, junto con los empleados del Hotel Humboldt, propone realizar una cruz en su fachada como un enorme foco. Entonces, se encendieron las luces de varias habitaciones haciendo la forma de una cruz cristiana, la cual ocupaba 30 cuartos y tenía una altura de 33mts.

Dicha tradición se mantuvo hasta el año 1966 cuando el consumo eléctrico del hotel se hizo insostenible, ya que mantener la cruz encendida requería de 146 bombillos de 100 vatios y 6 reflectores de 1.000 vatios, lo que generaba un consumo de 384 KWh.

En el año 1967 se decide colocar una cruz de 30m de alto por 20m de ancho con 120 lámparas fijas en la antena de VTV, ubicada en los Mecedores, a una altura de 1.760m. Esta estructura funcionaria hasta 1982 cuando la Electricidad de Caracas construyó una cruz de hierro galvanizado con 74 reflectores de 150 vatios cada uno. Esta nueva estructura cuenta con 37m de alto por 18m de ancho.

La cruz es encendida todos los 1ero de Diciembre de cada año y es apagada el 6 de Enero. Solamente en el año 2007 se encendió el 28 de Noviembre y este año la misma fue iluminada el 1ero de Noviembre.

Arq. Ricardo Castillo / Director de Arquitectura Venezuela @arquitecturavzl
Foto: Leomarys Ñane

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Arquitectura

Cementerio General del Sur

Cementerio del Sur

Confieso que me frustraba un poco que todo el mundo me contara sobre el Cementerio General del Sur y que yo sólo lo hubiese visto de lejos, cuando tenía pautas en el Hospital Padre Machado.

“Tienes que ver el mausoleo de Joaquín Crespo”, me decían. “Allí está la tumba de Ismaelito, el de la Corte Malandra”. “Debes conocer el cementerio judío”. “La zona donde están los cadáveres que nadie identifica se llama La Peste”… No vale, me dije un día, TENGO que ir.

Pero, claro, sola ni loca. Así que hace tres años cuando el personal de Fundacaracas estaba organizando rutas patrimoniales por el camposanto con el resguardo de los funcionarios de la Policía de Caracas, no lo pensé dos veces y me lancé.

A este tipo de experiencias, siempre voy sin mayores expectativas. Dispuesta a que me sorprenda. En este caso, sabía que me toparía con un espacio muy deteriorado. Pero estaba convencida de que encontraría cosas muy interesantes. Y así fue. El recorrido estuvo lleno de curiosidades. Me sorprendió mucho, por ejemplo, el espacio donde reposa María Francia, guardiana de los estudiantes.  La pequeña casa está repleta de cuadernos, chemises, carnets y medallas en señal de agradecimiento.

Según te explican en el paseo, María Francia fue una excelente estudiante de derecho, quien murió mordida por una serpiente el día de su boda, cuando estaba en el jardín cortando su buquet. ¿Qué de cierto sea esto? No lo sé. Porque según su fecha de nacimiento 07/10/ 1905 y su fecha de deceso 15/02/1920, la joven sólo llegó a cumplir 14 años. Lo cierto, es que las incongruencias poco importan, cuando de fervor se trata.

A su lado reposa, Ismael Sánchez, mejor conocido como Ismaelito de la Corte Malandra. Para quien no lo conoce, sorprende ver esas imágenes con pistolas en el cinto. Pero ya sabiendo de qué se trata, la verdad me decepcionó pues la esperaba más temeraria. No sé si sea la palabra más adecuada. Pero es la que me viene a la cabeza.

Un poco más allá, un árbol repleto de casas de maderas y carritos despiertan demasiada curiosidad. Se trata del “altar” de Victorino Ponce, un albañil que construía casas de madera para las personas más necesitadas de Curiepe. El lugar donde reposan sus restos lo resguarda José Ferrer, un hombre con un profundo fervor que se encarga de mantener ese espacio, luego de que Victoriano se le apareciera en un sueño para solicitárselo, según el mismo cuenta.

Y así entre estación y estación, se va recabando historias, imágenes, anécdotas… El paseo fue bastante informal. No existe un levantamiento histórico exhaustivo. Por tanto, no conocí los detalles arquitectónicos de los mausoleos ni los nombres de los artísticas que realizaron las esculturas que reposan sobre las tumbas. Sólo fue una oportunidad para conocer de una manera segura este espacio que data de 1876, exorcizar los demonios que lo rodean, matar la curiosidad y saldar una deuda pendiente con la ciudad. Así que, por todos lados, valió la pena.

Foto: Venancio Alcaceres. Diario El Universal.

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ArquitecturaHistoria

El Helicoide

Maqueta de El Helicoide

Muchas personas conocen a El Helicoide como la estructura deprimente que se ha convertido hoy en día, pero pocos conocen su verdadero propósito para el cual fue diseñado a inicios de los años cincuenta.

En el año 1955, un inversionista llega a la oficina de los arquitectos Jorge Romero, Pedro Neuberger y Dirk Bornhorst para urbanizar una de parcela de 101.000m² ubicada en la Roca Tarpeya de Caracas. Su intención era crear un nuevo urbanismo para vender parcelas en la empinada colina, pero al grupo de arquitectos se le ocurrió una idea mejor, y así fue como nació El Helicoide, una súper estructura que se adaptaría perfectamente a la empinada topografía del terreno.

El proyecto contemplaba un enorme centro comercial con 320 locales diseñados a lo largo de una estructura helicoidal que bordeaba el cerro, con una vialidad de suave pendiente de apenas 2,5% de inclinación, unos 1.000 puestos de estacionamiento que irían a la par de los locales. Básicamente sería un complejo para recorrerlo en automóvil, la idea era estacionarse frente al local de tu gusto sin tener que recorrer mucho a pie. Adicionalmente contaría con bowling, salón de eventos, restaurantes, guarderías, 7 salas de cine con 180 butacas cada una, un hotel, una sala de exposiciones entre otras cosas.

El enorme complejo también tendría su propia emisora de radio, llamada “Radio Helicoide” para promocionar y dar a conocer los eventos y actividades que se realizarían dentro del recinto. Al igual que un canal de televisión.

El Helicoide, cronología de un proyecto. 

  • En enero de 1955 se inician las labores de boceto y diseño de El Helicoide por parte de los arquitectos Jorge Romero, Pedro Neuberger y Dirk Bornhorst.
  • El 23 de noviembre de 1955 se realiza una exposición en el Centro Profesional del Este, donde se presenta por primera vez al público el proyecto de El Helicoide. A esta exposición asiste el general Marcos Pérez Jiménez y el arquitecto brasileño Oscar Niemeyer, quienes quedan fascinados con el edificio.
  • En el año 1956 inician los movimientos de tierra en el sector Roca Tarpeya en Caracas.
  • Para 1957 la obra tenía un avance importante. Estaban culminados gran parte de los movimientos de tierra y parte de la estructura.
  • En el año 1958 se paraliza la obra parcialmente, debido a la caída del gobierno del general Marcos Pérez Jiménez, la cual se reanuda durante la llegada de la junta de gobierno.
  • Para 1959 varios inversionistas mostraban preocupación por la estabilidad del país, lo que causa la paralización de El Helicoide por breves lapsos de tiempos.
  • En 1961 el proyecto es presentado en la exposición “Roads” realizada en el Museo de Arte Moderno de New York.
  • En el año 1962 se paraliza definitivamente la obra, quedando El Helicoide inconcluso. También se declaró en quiebra la empresa “Arquitectura & Urbanismo C.A.” encargada del diseño.

El Helicoide y sus admiradores

Desde su que salió a la luz pública la primera maqueta de El Helicoide, en Caracas, este faraónico proyecto no dejó de tener admiradores. Y la lista fue larga.

El 3 de febrero de 1955, el mundialmente famoso urbanista francés Maurice Rotival observa el proyecto quedando encantado con aquel edificio que de manera helicoidal se montaba sobre la Roca Tarpeya.

Unos meses después en la exposición que lo presentaría al público, el arquitecto brasileño Oscar Niemeyer tiene la oportunidad de visualizar la maqueta del proyecto mostrando su admiración por la obra y quedando encantado con el concreto martillado. En esa misma reunión, el presidente Marcos Pérez Jiménez también quedó estupefacto por lo audaz de aquel edificio.

“Es ésta una de las creaciones más exquisitas brotadas de la mente de un arquitecto”, comentó el poeta chileno Pablo Neruda, cuando visitó El Helicoide en el año 1959.

El artista de renombre internacional Salvador Dalí también conoció el proyecto e imaginó posibles obras de su autoría en los diferentes espacios del edificio. Lamentablemente ninguna de éstas se llegaron a concluir.

El paisajista brasileño Roberto Burle Marx fue el encargado del paisajismo que estaría en las diferentes terrazas del edificio, de las cuales tampoco se pudo concretar ninguna.

No menos sorprendente fueron las intenciones de Nelson Rockefeller por comprar el proyecto, acción que no se llegó a concretar por el entramado legal en que se convirtió El Helicoide al quebrar la empresa constructora y la obra caer en manos del Estado, quien nunca tuvo tiempo para concluir o vender el proyecto.

Proyecto innovador

El Helicoide fue pionero en muchas tecnologías en el área de la construcción, entre ellas, el uso de ascensores inclinados los cuales tenían un recorrido de 440m de largo con una pendiente de 30° grados que llevaría a los visitantes desde el acceso peatonal ubicado en la urbanización Las Acacias hasta los diferentes niveles comerciales de El Helicoide, rematando en la cima del complejo.

Los ascensores tendrían una velocidad de 2m/seg y una capacidad de 96 personas, dichas máquinas fueron construidas por la empresa Wertheim, en Viena, Austria, los cuales llegaron al Puerto de La Guaira pero más nunca se supo nada de ellos pues nunca fueron instalados.

Hasta el día de hoy no se sabe cuál fue el destino de estos ascensores, los cuales hubieran sido pioneros en Venezuela y el continente.

En cifras

• 101.000m² es el área de la parcela sobre la cual se construyó El Helicoide.
• 100.000m² es el área de construcción de El Helicoide.
• 12.000 planos contenían todo el proyecto.
• 10.000.000$ era el costo inicial del proyecto, el cual llegó a triplicarse a causa de los movimientos de tierra requeridos.
• 320 locales tendría el centro comercial.
• Los locales más grandes tenían un costo de Bs. 2.000 por m², mientras que los más pequeños se vendían a un precio de Bs. 1.700
• 1.000 puestos de estacionamiento tendría el complejo.
• 30.000m² de áreas verdes comprendía la primera etapa de El Helicoide, todos diseñados por Roberto Burle Marx.
• 1.500 obreros trabajaron durante 3 turnos las 24 horas del día para su construcción.


Arq. Ricardo Castillo G.
Director de Arquitectura Venezuela.
Twitter @Arquitecturavzl  Instagram @Arquitecturavzl Facebook Arquitectura Venezuela

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Arquitectura

Plaza Altamira

Plaza Altamira

No hay postal más hermosa de Caracas que la que consigue desde la Plaza Altamira. La imagen es casi perfecta: el Obelisco, el espejo de agua, el edificio Altamira y al fondo la silueta de El Ávila. Qué más se puede pedir.

La Plaza Francia, como en realidad se llama, se construyó en la década del 40. Se inauguró, para ser más exactos, el 11 de agosto de 1945. Su diseño estuvo a cargo de Arthur Khan y su construcción se le asignó a Luis Roche.

Creo no exagerar-y perdón, si caigo en una equivocación- cuando digo que no hay caraqueño que sea indiferente a este espacio de la ciudad. Yo, por lo menos, soy una enamorada de la Plaza Altamira.

Me encanta cuando la decoran en Navidad. Me fascina cuando se convierte en una gran librería durante el Festival de la Lectura. Me conmueve cuando el Obelisco se tiñe de color en solidaridad por alguna causa. Me gusta sentarme en sus bancas y ver a la gente pasar… No sé, tengo una gran conexión con este lugar y me gusta sumarle dolientes para que se conserve siempre como la recuerdo.

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Arquitectura

Galería de Arte Nacional

GAN

No hay un lugar más apacible en Caracas que la Galería de Arte Nacional. Y me refiero a la antigüa sede. Más allá de la belleza de la edificación y de la importancia de las obras de arte que acoge este espacio, su jardínes internos son un remanso de paz. Al menos, para mí.

Nada más toparse al entrar con aquel estanque a cielo abierto cubierto de nenúfares y rodeado de esculturas, uno siente ganas de desconectarse y sintonizarse con la tranquilidad que merodea entre decenas de columnas blancas.

La idea de crear un espacio para realzar el arte nacional surgió en 1974, pero en ese entonces no había sede para materializar esta iniciativa. Así que la Galería de Arte Nacional abrió sus puertas el 6 de abril de 1976 de forma provisional en el antiguo edificio del Museo de Bellas Artes, que había sido construida por el arquitecto Carlos Raúl Villanueva en 1938.

Allí, en aquel espacio ubicado en la llamada Plaza de los Museos, tuve mi encuentro con la emblemática obra Miranda en la Carraca de Arturo Michelena, esa que tantas veces vimos en los libros de primaria.

Después de 30 años, la Galería de Arte Nacional cuenta finalmente con su propia sede, ubicada en la Avenida México. Su diseño estuvo a cargo del arquitecto Carlos Gómez de Llarena. Pero, al menos mi generación, siempre asociará a la GAN -como se le llama por sus siglas- con ese bello patio interno, rodeado de columnas blancas, que te invita a la quietud.

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Arquitectura

Santa Capilla

Santa Capilla

Es una iglesia pequeña que bien podría pasar inadvertida. Pero es una obligación visitarla cuando se está por el Centro de Caracas para contemplar lo hermosa que es.

La construcción de la Santa Capilla fue ordenada por el presidente Antonio Guzmán Blanco en 1883 al arquitecto Juan Hurtado Manrique. Se dice que la idea de Guzmán Blanco era hacer en Caracas una réplica de la Sainte Chapelle de París.

Al entrar, le recomiendo que se tome el tiempo de ver el cuadro “La multiplicación de los panes” del pintor Arturo Michelena. Así como los vitrales. Estás intactos y son un espectáculo.

Como dato curioso que aprendí gracias a mis amigas de @urbanimia, verán que la Santa Capilla es una de las pocas iglesias que en su fachada tiene la imagen del diablo. Si no me creen, vayan a verlo con sus propios ojos.

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