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Vida Urbana

Jardines de Topotepuy

Jardines De Topotepuy

Alejarse de Caracas y tomar un respiro, siempre viene bien. Y eso lo saben quienes han llegado a la zona de El Volcán, cerca de El Hatillo, después de subir esa suerte de curvas por la montaña para terminar frente a una quinta con un jardín muy grande al que todos están invitados a pasar. Ese es Topotepuy, con su nombre sonoro, con su verde amplio, con sus colibríes y fuentes, con sus flores y sembradíos. Un lugar para abstraerse, para ver a Caracas allá abajo, como inocente, inadvertida.

Esto es posible gracias a la visión que en el año 1959 tuvieron William H. Phelps Jr. y Kathleen Phelps: viajeros incansables, pero sobre todo, amantes de la ecología, el conservacionismo, la ornitología y la jardinería. En aquel momento, decidieron comprar esta propiedad para convertirla en su sitio de descanso y así poder observar aves con tranquilidad y dedicarse a sus pasiones. Para eso, hicieron gran cantidad de expediciones por el país para armar la colección privada de aves más grande de América del Sur.

Durante muchísimos años fue un jardín privado. El deleite de sus dueños. Y fue apenas en el año 2003 cuando se le asignó al arquitecto Ricardo Fuenmayor, la responsabilidad de convertirlo en un sitio que fomentara la conciencia ecológica y de protección ambiental para ser económicamente sustentables. Así se hizo y en 2009 abrió por primera vez las puertas al público, conservando su nombre: Topotepuy, como recuerdo de los viajes que realizó la pareja durante sus expediciones hacia el sur de Venezuela, donde están los tepuyes que son las piedras más antiguas del planeta.

El resultado son cuatro hectáreas verdes, llenas de aire puro, por las que se pasean nueve especies de colibríes y muchas aves más. Un espacio para disfrutar de la naturaleza y en el que es posible hacer picnics –solicitando el debido permiso– y talleres ecológicos para niños, jóvenes y adultos. Además, caminar por sus instalaciones es muy sencillo: hay carteles que explican lo que se va viendo e indican por dónde continuar para no perderse de nada. Lo importante al estar allí será seguir la premisa de sus creadores: ir, para descansar un rato.

Adriana Herrera @viajaelmundo
Foto: Hugo Londoño @huguito

 

Dirección: final calle principal Los Guayabitos, Quinta Topotepuy, zona El Volcán (frente a las torres de CANTV). Baruta, estado Miranda

Horario: sábado y domingos familiares. 10:00 am a 4:30 pm. Visitas guiadas: miércoles, jueves y viernes 9:30 am a 11:30 am y 1:30 a 3: 30 pm

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Historia

Esquina El Muerto

Esquina El Muerto

Una inscripción hecha sobre cerámica, con letras azules, le deja muy claro al transeúnte dónde se está. Se lee claramente “Esquina El Muerto”. Y el aviso salta a la vista en una de las paredes blancas del famoso Restaurant Gallegos, cuya fachada ha tratado de mantener algunos vestigios de la arquitectura de la época.

El cuento data de los años de la Guerra Federal (1859-1863), cuando los enfrentamientos llegaron a la capital del país, según relata Carmen Clemente Travieso en su libro Las esquinas de Caracas (1956). En ese entonces, se hizo cotidiano hallar soldados muertos o heridos en las calles y escuchar sus quejidos hasta morir en la penumbra de la noche. Pocos se atrevían a abrirles la puerta de sus casas para ayudarlos.

Esta esquina también es referencia por las paellas que preparan en el Restaurant Gallegos, ubicado en la cuadra norte de la esquina El Muerto. Su fama no es reciente, están allí desde 1947. Por ello les viene bien definirse como un restaurante de “tradición caraqueña con todo el sabor de España”.

En una tregua acordada por ambos bandos, varias cuadrillas salieron a la calle a retirar los cadáveres que obstaculizaban los caminos, para llevarlos al cementerio y sepultarlos. Cuando llegaron a la esquina que hoy se conoce como El Muerto, uno de los cuerpos recogidos del suelo y llevado en camilla se sentó de repente y dijo: “No me lleven a enterrar, porque estoy vivo”.

¡Susto! Los camilleros soltaron la camilla y se fueron corriendo, dejando al muerto que estaba vivo en plena calle. La noticia no tardó en difundirse de boca en boca por la ciudad, hasta el punto de que la gente al pasar por allí comentaba que esa era la esquina donde se había levantado un muerto y, acto seguido, se persignaban. Bien fuese por respeto o por miedo.

El protagonista de la historia, evidentemente, no había muerto. Había caído desmayado producto de la herida y luego recobró el conocimiento. Así, la historia de esta esquina que no es la de cualquier muerto que salía de noche a asustar, sino la de un vivo que todos creían muerto, o la de un muerto que revivió.

Patricia Marcano
Foto: Efrén Hernández

Dirección: esquina El Muerto, a una cuadra de la avenida Fuerzas Armadas, a la altura del Colegio Fray Luis de León (esquina Isleños). Parroquia Santa Rosalía.

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Lugares

Gran Templo Masónico

Gran Templo Masónico

Desde la fachada, el Gran Templo Masónico de Caracas refleja majestuosidad. En su entrada un jardín custodiado por dos grandes árboles de palma limitan con una vistosa reja de hierro. Un foco indiscutible y distintivo son las cuatro emblemáticas columnas salomónicas, de estilo redondeado y de reluciente dorado que dan marco a la puerta principal y a los nueve ventanales de madera que dan el frente de esta edificación de dos pisos, donde se guarda la memoria e historia de la sede principal de los adeptos a la francmasonería en el país.

El 24 de junio cumplieron 193 años de su fundación como Gran Logia, en una casona mandada a construir por el presidente Antonio Guzmán Blanco, que fue uno de los tan reconocidos personajes de la historia venezolana que se unieron a la masonería. Quizá el más célebre fue El Libertador Simón Bolívar, pero también contó entre sus filas a Francisco de Miranda, considerado por la Logia como uno de los pioneros de la masonería en Venezuela.

En la puerta principal, se observa el Escudo de las Armas Heráldicas de la Masonería. Un símbolo en el que se representan tres castillos y un brazo, que porta en la mano una insignia de trabajo. Internamente el templo cuenta con espacios detalladamente decorados, tanto en paredes como en mobiliario, en los que destaca la cúpula principal que se eleva a 16 metros de altura.

Cada espacio tiene una identidad y un sentido que forma parte de la filosofía sobre la cual se sustenta la Logia, como por ejemplo dos estatuas de bronce que representan La Concordia y El Trabajo; o el Salón de Pasos Perdidos, con sus paredes pintadas al óleo en el que se representan los 33 escudos de la Orden iluminado por tres lámparas de estilo “araña”; y la división del entorno la marcan dos grandes cámaras situadas a cada lado del salón: a la derecha, la del Aprendiz y a la izquierda, la del Maestro, con iguales medidas y dimensiones.

Un ambiente místico rodea el Templo que generalmente no está abierto a todo público, aunque hay eventos específicos que son llamados “tenidas blancas”, en los cuales se permite la participación de personas y familiares cercanos a los integrantes de la Logia, como por ejemplo cuando en 2014 recibieron por primera vez como guardianes una réplica de la espada de Bolívar.

Aún así, la presencia de esa casona clásica enclavada en una discreta calle del centro de Caracas resulta un descubrimiento para muchos de los que pasan al frente y la consiguen por primera vez. Su identidad y estampa destacan en un entorno que fue dejando atrás las fachadas coloniales, pero que guarda el misticismo que envuelve al Templo y su historia.

Gabriela Rojas
Foto: Alberto Rojas

Dirección: Avenida Este 3, esquinas de Jesuitas a Maturín, casa número 5.

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Tradiciones

Perezas en el municipio Baruta

Pereza

Entre cualquiera de los motivos que puede generar una cola en Baruta este es el más insospechado. Las perezas son un ciudadano más en el municipio más verde y hay que darles paso, a su paso, cuando se lo tope en una calle y lo mire con sus ojos manchados.

Esta especie de mamífero, así como las coloridas y ágiles guacamayas, es parte de la fauna silvestre del Área Metropolitana de Caracas y se han vuelto un ícono de una ciudad en la que el crecimiento demográfico ha dejado islas de biodiversidad, que conforman pequeños bosques urbanos.

En los llamados caminos verdes que abundan en la capital puede toparse con alguna que se salió de su bosque y cruza lentamente la calle para llegar hasta casa. Su baja tasa de reproducción y la captura para el tráfico ilegal la convierten en una especie en riesgo de extinción.

La presencia de estos animales peludos y parsimoniosos, cuya única defensa son sus afiladas garras, es tan notable en el municipio Baruta que obligó a la alcaldía en 2009 a crear un Programa de Conservación y Rescate de Perezas y Guacamayas, manejado por la Dirección de Áreas Verdes del municipio.

El programa está dedicado a educar y concienciar a vecinos y visitantes sobre su rescate y enseñar cómo manipularlas cuando caen a las calles para reinsertarlas en su hábitat natural. Una tarea que hay que hacer con cuidado para no salir lesionado.

Es por ello que en Baruta entre las decenas de señales de tránsito que dan indicaciones a los conductores en las urbanizaciones Los Samanes, Santa Paula, Vizcaya, La Bonita, Hoyo de la Puerta, El Cafetal y San Román se pueden ver algunas que advierten la presencia de perezas en la vía, por lo que hay que tomar precauciones para no arrollarlas.
Contacto: Si desea más información sobre este programa de la alcaldía puede llamar (0212) 943 2426 y al (0212) 418 0033.

Florantonia Singer
Foto: Rosel Ojeda

 

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Gastronomía

Mercado Los Palos Grandes

Mercado de Los Palos Grandes

En la tercera avenida de Los Palos Grandes, hay un mercado al aire libre que podría ser como cualquier otro. Los ojos se pasean por las verduras y frutas frescas. Los presentes recorren la cuadra de arriba abajo. Los precios de las hortalizas por kilo resuenan como un discurso predeterminado de los vendedores. Los charcuteros espantan las moscas de sus quesos criollos. Pero los olores que se concentran entre Parque Cristal y el Wendy’s de la zona revelan lo contrario.

El jojoto invade el olfato. Allí se venden cachapas rellenas de queso de mano y cochino de al menos tres dedos de grosor. Son populares en el municipio Chacao. Sobre una larga plancha, sirven porciones ya cuantificadas con un gran cucharón de acero, que voltean de forma casi mecánica con una espátula. Las personas no titubean en alinearse unos detrás de otros para comprarlas. Familias e individuos cazan taburetes de plástico solos para comerlas sentados. Es entonces cuando el silencio se adueña de las pocas mesas del local.

Las arepas de maíz blanco pelado son la opción de los corredores. Un grupo ataviado con ropa deportiva se sienta a desayunar en una mesa del puesto de Arepa Pelá. Unos las prefieren sola con pico de gallo. Otros con rellenos. Algunas combinaciones rompen con los sabores prestablecidos, como aguacate, chicharrón y queso, o asado negro con queso amarillo rallado. Las asan en dos planchas y las rellenan en el acto.

Los jugos naturales, otra alternativa saludable. Allí, la variedad es la regla. Sin gluten, con azúcar, bañado en grasa; todo condensado bajo la uniformidad de los toldos que los cubren. Igual sucede con la concurrencia. Niños, adultos, deportistas, amas de casa, incluso perros confluyen en esa cuadra caraqueña.

El Mercado de Abastecimiento de Los Palos Grandes es un punto gastronómico ambulante de parada obligatoria. Se creó como una iniciativa de los vecinos para colaborar con los despedidos de Petróleos de Venezuela S. A. (PDVSA), en la época de huelga general entre 2002 y 2003. La actividad cuajó. El libre tránsito se interfiere en aquella vía de Chacao entre las 6 de la mañana y la 1 de la tarde todos los sábados.

Andrea Tosta
Foto: Efrén Hernández

Dirección: Tercera Avenida de Los Palos Grandes:
Horario: sábado de 6 a.m. a 1 p.m.

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Vida Urbana

Avenida Libertador

av libertador

No solo son dos niveles. También son dos velocidades y dos ambientes, dos modos de vivirla. La avenida Libertador son dos. Por abajo, veloz y cinética, gracias a los Módulos cromáticos de Juvenal Ravelo y el mural Uracoa del maestro Mateo Manaure. Por arriba da espacio a la pausa, al peatón y al paseo en anchas aceras, y en ciertos horarios a la cacería.

Este corredor vial fue construido por el presidente Rómulo Betancourt en los años sesenta, pero fue iniciada por Marcos Pérez Jiménez en 1957. El dictador salió del poder sin verla lista, como tampoco la ha visto ningún caraqueño. La vía termina abruptamente a la altura de Chacao, donde pierde el carácter de vía expresa y desemboca con lentitud en la autopista Francisco Fajardo, por lo que una prolongación sigue entre los pendientes de la ciudad.

En el proyecto original diseñado por el urbanista Antonio Cruz Fernández iba a tener más de 2 kilómetros, pero el plan, que pasó por tres presidentes, fue modificado. Es la única avenida de Caracas con dos niveles y en su recorrido atraviesa las urbanizaciones Santa Rosa, Los Caobos, Maripérez, La Florida Sur, Las Delicias, La Campiña, Sabana Grande, Campo Alegre, Chacao, El Retiro, El Rosal y Bello Campo. Fue inaugurada el 13 de diciembre de 1965 por Raúl Leoni y es considerada una de las mejores obras de ingeniería del país.

Por su travesía hay edificios de interés patrimonial como la sede de la Cantv con una colección de obras de arte que merece ser visitada, la sede principal de Pdvsa, la empresa estatal más importante del país, y una serie de edificios residenciales que son una muestra de la arquitectura moderna de los años sesenta. El comienzo de la avenida está identificado con un vitral hecho por el artista Leonel Durán que tiene el rostro de El Libertador Simón Bolívar, que da nombre a esta importante arteria vial.

Esta avenida también alberga historias subterráneas, aunque ellas ocurren en la parte superficial de la vía. Lo profano y lo sagrado hacen un circuito en esta zona. En su camino está la Funeraria Vallés, con 53 años de historia, el principal tanatorio de la ciudad con su hermoso edificio patrimonial.

En el mismo perímetro los deudos coinciden, antes solo de noche, ahora también de día, con mujeres en tacones altos y vestidos cortos. Esta avenida es considerada una especie de zona de tolerancia no declarada para las trabajadoras sexuales, donde las transacciones se hacen a la vista. Un vehículo detenido, la ventana del carro abajo y en la acera una silueta que se ofrece. Eso también es la Libertador.

Florantonia Singer
Foto: Efrén Hernández

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Organizaciones

Fundhea

Fundhea

Derbys López es de hablar sereno. Su discurso está cargado de detalles. El dato no abruma. Cada oración se graba en los sentidos de quien lo escucha, porque sus relatos surgen de la anécdota y el testimonio. López dirige la Fundación Historia, Ecoturismo y Ambiente (Fundhea), que fomenta la recuperación y protección de sitios de interés histórico, cultural y ambiental en aras de desarrollar un turismo sustentable.

Sus rutas lo han llevado hasta Delta Amacuro, a recorrer los caños en curiara y probar los frutos recién recogidos del monte. A Birongo, donde aprenden al tiempo que enseñan sobre el cultivo del cacao, bailan tambores y se dan un buen baño de río. A Chirimena, para adentrarse en la pesca artesanal; y principalmente a El Ávila. Donde empezó todo.

López es paramédico y rescatista de montaña, así que se conoce los senderos de El Ávila al dedillo, también los recovecos que no están señalizados y a los que nadie debería adentrarse. Andando por las rutas que no aparecen en los mapas, halló ruinas, empedrados y personas. Cada uno con algo para contar. Luego, esas historias las contrastó en los libros. Y en ese constante investigar, Fundhea ya cuenta con 24 rutas ecopatrimoniales en una década de funcionamiento.

Esta iniciativa nació el 15 de julio de 2007, después de una excursión al Mausoleo del Doctor Knoche en Galipán. Sin embargo, el primer recorrido oficial lo realizaron en el casco histórico de La Guaira; después vino la de El Calvario, el ego de dos presidentes y otra en el casco histórico de Caracas llamada Tras las huellas de Guzmán. “Antes de cada recorrido, hay un proceso de investigación, trabajo de campo, visitas, entrevistas a los abuelos. Cualquiera te lleva a El Calvario, pero nosotros queremos incentivar la curiosidad”.

Para Fundhea, el turismo es una interpretación de la vida, que se disfruta con los sentidos. También un proceso de enseñanza compartido y de difusión de valores. “Lo que hacemos es construir ciudad. Que haya comunión con lo nuestro, con nuestras tradiciones, con la cultura, y que te apropies de ella. Si conoces tu patrimonio lo cuidas y lo defiendes”. Por ello, siguen convencidos de que hay que contar la historia en el lugar en que ocurrieron los hechos.

Emily Avendaño
Foto: Fundhea

Contactos:
Twitter: @Fundhea
Facebook: Fundación Historia Ecoturismo y Ambiente, Fundhea
Instagram: @Fundhea

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Arte

Libreros del Puente de la Avenida Fuerzas Armadas

Libreros del puente de las Fuerzas Armadas

Fácilmente debajo del Puente de la avenida Fuerzas Armadas puede haber medio millón de libros. Las torres están apiladas sobre mesones de plástico u organizadas dentro de los más de noventa quioscos que se acondicionaron en la vía. El orden solo lo conoce el librero, se lo enseñó su oficio. El comprador desprevenido en cambio se encontrará con el eclecticismo. Podrá a ver un texto de Mario Vargas Llosa al lado de otro de Paulo Coelho. Hallará Los viajes de Gulliver entre un ejemplar de Computación y otro de Finanzas; o se encontrará con un número de la revista Selecciones tapando El viejo y el mar.

Ese es el valor de ese pasaje: hay de todo a precios que hace rato la inflación hizo que pasarán de largo en una librería convencional. La tradición no se pierde. Allá puede llegar cualquiera con su libro usado debajo del brazo a intercambiarlo por otro o, en el mejor de los casos, venderlo. También funciona entregar un libro como abono por otro y sumarle la diferencia en efectivo. “El objetivo es ganar-ganar”, afirma el librero Javier Colmenares.

Debajo del puente de las Fuerzas Armadas se venden libros desde hace más de 30 años. Diego Mercado corre por ahí desde que tenía seis años de edad. Su tío era uno de los fundadores y luego él continuó con el oficio. Explica que primero eran diez libreros que vendían textos en la esquina de Padre Sierra y luego los reubicó allí la Alcaldía del municipio Libertador. En aquellos tiempos tenían que guardar los libros en cajones de latón. Hasta 2011, cuando la municipalidad les acondicionó los quioscos de colores que ahora funcionan.

Los compradores van en la búsqueda de cualquier género. Algunos libreros coinciden en que la autoayuda y la ciencia ficción es lo que más venden últimamente. Y en septiembre es la temporada de los libros escolares. En ese trueque literario a veces se encuentran con sorpresas inesperadas. Daniel Piñero empezó como ayudante hace 15 años, luego pasó por otros cinco puestos hasta que pudo adquirir el suyo. Cuenta que en diciembre de 2016 no tenía dinero y entre las páginas de una de las obras encontró 500 dólares.

Otra sorpresa es cuando llegan algunos clientes incautos con un ejemplar encuadernado en cuero, y un característico papel biblia, de la editorial Aguilar. “Son tesoros invaluables y la gente no lo sabe”, asegura Alcides Daza, con 27 años de experiencia en las Fuerzas Armadas. Su sorpresa decembrina fueron seis lapiceros Parker enchapados en oro, al fondo de una caja de libros. “Esto es un patrimonio público. Si alguien necesita un libro y no lo consigue aquí, no lo va a encontrar en ninguna otra parte de Venezuela”.

Emily Avendaño
Foto:Alberto Rojas

Dato:
Un librero de la avenida Fuerzas Armadas puede tener en su stock al menos 6.000 textos.
Dirección: Avenida Fuerzas Armadas, cruce con la avenida Urdaneta. Atienden al público de 8:00 am a 4:30 pm.
Metro: La Hoyada

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Vida Urbana

Expanzoo

Expanzoo

Los visitantes de Expanzoo pueden acariciar animales antes de siquiera pasar la puerta. Una llama color beige los recibe en la entrada. Atada a un tronco, mueve su cabeza de un lado a otro y muestra los dientes, casi sonriendo. Los párvulos se acercan sin miedo, dispuestos, con su mano en alto, a lo que el mamífero responde con un rápido meneo de su testa y orejas y se aparta. Es solo el abrebocas del zoológico interactivo de contacto creado en la antigua hacienda Caicaguana en el año 2000.

Más de veinte especies conviven dentro del paisajismo hecho por los arquitectos Mireya Besson y Enrique Fábregas. Habitan ciervos, chivos, cebras, ovejas, llamas, avestruces, dantas, venados, aves como flamingos, cotorras y guacamayas; también caballos, cochinos, burros y bovinos en versión miniatura. No hay lugar para el maltrato.

Muchas andan libres por las caminerías del parque, entre los dos lagos artificiales. Algunos niños corretean detrás de conejos, patos y pavos, mientras que los pavorreales machos zarandean sus alas en búsqueda de hembras en celo. Además, logran que los humanos, cámara en mano, se alejen, entre la magnificencia y la contemplación.

El silencio se llena de onomatopeyas a 2 kilómetros de Lomas de La Lagunita, en el municipio El Hatillo. Las risas de quienes disfrutan se entremezclan con los gemidos, los bramidos, los relinchos. Y no faltan los llantos de los más asustadizos. Algunos animales no temen estirar el cuello y sacar la cabeza entre los barrotes azules de sus respectivos corrales. Sorprenden a más de uno que le da la espalda con saliva o estornudos. Se les puede alimentar únicamente con zanahorias, a disposición del público por un precio accesible en la entrada.

Se ofrecen paseos en ponis también por un costo adicional. Un adulto acompaña al niño, mientras que un empleado de Expanzoo supervisa. Es característico que sonrían con frecuencia y hablen con lentitud. En su mayoría, tienen condición de retraso mental leve, moderado o síndrome de Down. Cuidan animales, mantienen las instalaciones limpias, ofrecen información al público. Los ingresos del zoológico están destinados a Expansión, un centro educativo para personas con necesidades especiales donde muchos de ellos se tratan.

Son pocos los vidrios que resguardan animales. Una tragavenado y una lapa reposan encerradas próximas a la entrada. Pero cerca también guardan una curiosidad. Alí es un dromedario que llegó a Expanzoo en 2001 con un año de edad. Brincaba sin cuidado en su juventud. Un carcinoma epidermoide en la pata trasera derecha acabó con la diversión progresivamente, hasta causarle la muerte a sus 15 años. Su cuerpo reposa allí, a la vista, como una obra de taxidermia en una vidriera.

Andrea Tosta
Foto: Efrén Hernández

Dirección: antigua hacienda Caicaguana, a 2 km. de Lomas de la Lagunita, municipio el Hatillo
Horario: lunes a viernes de 9:30 am a 5:00 pm. Sábado, domingo y feriados de 10:00 am a 5:00 pm

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Lugares

Casa Natal de Simón Bolívar

Casa Natal Simón Bolívar

Una colecta pública fue necesaria para que el gobierno de Juan Vicente Gómez se decidiera a adquirir y restaurar la Casa Natal de Simón Bolívar. Ese es uno de los primeros datos que aporta el guía de la vivienda convertida en museo. “Los caraqueños recolectaron 325.260,11 bolívares”, asevera mientras camina por la Sala Mayor, primer punto del recorrido.

La Sala Mayor era el lugar para las fiestas, matrimonios y eventos sociales. Robinson, el guía, se para junto a uno de los grandes ventanales y señala el poyo para explicar los rituales del cortejo. A su izquierda hay un cuarto rodeado por una cinta roja. Es la única sala a la que no se puede entrar. Adentro, se divisa una cama alta –una réplica traída de España–: allí nació el Libertador de cinco naciones, el 24 de julio de 1783.

La edificación es de mediados del siglo XVII. En sus inicios perteneció a Don Pedro de Ponte y después de varias generaciones cayó en manos del matrimonio de Juan Vicente de Bolívar y Ponte y María de la Concepción Palacios y Blanco. El Estado debió recuperarla porque la familia vivió allí hasta la muerte de la madre de El Libertador en 1792, cuando fue vendida a la familia Madriz. Y, por último, a Antonio Guzmán Blanco, que la tenía como depósito.

En 1916 comenzó la restauración. La casa fue reabierta el 5 de julio de 1921, con piezas de los siglos XVII, XVIII y principios del siglo XIX. Lo único original de los tiempos de Bolívar es una lámpara titilante. Un detalle que no le resta valor a la casa. El pintor Tito Salas, por ejemplo, decoró la mayoría de las paredes. Pero no le bastó con eso. En la Sala Menor –usada en aquella época para atender visitas cortas– hay un cuadro que representa el bautizo de Bolívar. Allí se autorretrató Salas como uno de los invitados.

Hay tesoros que recuerdan a la familia. En el patio central está la pila donde bautizaron al niño Simón. En la capilla está el banco de la Catedral donde se sentaban los Bolívar a escuchar la misa, y también un retablo traído de la iglesia de San Francisco cuando le dieron el título de Libertador. Otra reliquia es el “Cofre de Monte Sacro”, que adentro tiene tierra de Italia para recordar el momento en que Bolívar juró comprometerse con la causa independentista hispanoamericana.

Emily Avendaño
Foto: Hugo Londoño

Dirección: entre las esquinas de Traposos y San Jacinto
Horario: de martes a viernes de 9:00 am a 4:30 pm, sábados de 10:00 am a 4:00 pm; y domingos de 10:00 am a 3:00 pm

Dato:
La apariencia de la Casa Natal responde a la intervención que estuvo lista en 1921. Entonces fue decorada con materiales opulentos como el mármol. El 25 de julio de 2002 la edificación fue declarada Monumento Histórico Nacional.

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