close
Nuevo Circo de Caracas

La fiesta brava encontró terreno fértil en la vida caraqueña de principios del siglo XX, una capital que cultivó el arraigo por las corridas de toros. Por eso, la construcción del Nuevo Circo de Caracas se convirtió en una obra de envergadura para la ciudad que fue encomendada al arquitecto Alejandro Chataing y al ingeniero Luis Muñoz Tébar, quienes convertirían el viejo Matadero municipal en una plaza de características monumentales.

A las 4:30 de la tarde del 26 de enero de 1919 se inauguró el Nuevo Circo, que fue construido en tres años. Pero las dimensiones y el diseño de la plaza le daban a Caracas un espacio no sólo para festivales taurinos, sino que la ciudad ganaba un lugar para eventos masivos culturales, de entretenimiento y hasta de índole política.

Fue allí donde Rómulo Betancourt dio un gran mitin luego de la muerte de Juan Vicente Gómez. En esa arena también se contaron los votos de las primeras elecciones populares del siglo XX, en las que se eligieron los miembros del Concejo Municipal de lo que entonces era el Distrito Federal.

Pero también en ese espacio a cielo abierto se llevó su primer triunfo el célebre torero César Girón, en una inolvidable novillada de 1951 para los amantes de la fiesta taurina que vieron al torero enfrentar con maestría a seis de los mejores ejemplares de toros del país. Y en medio de esa histórica arena también se realizó en 1997, la última corrida de toros vista en Caracas con Leonardo Benítez y Alejandro Silveti.

El espíritu del Nuevo Circo fue cambiando según avanzaba el perfil de la ciudad: fue mercado libre, lo demolieron parcialmente cuando el urbanismo capitalino proyectó tanto la avenida Bolívar como la Lecuna, el terminal de pasajeros consiguió lugar en sus inmediaciones, en 1984 lo declararon Patrimonio Artístico e Histórico de la Nación, medida que quedó sin efecto al año siguiente por una disputa familiar de quienes habían sido sus dueños: los Branger y ese litigio legal se prolongó por 20 años, desde 1985 hasta 2005, cuando finalmente fue expropiado por el Estado a través de la Alcaldía Metropolitana de Caracas para que fuera restaurado y convertido en un espacio de desarrollo artístico.

Doce años después, la fachada restaurada refleja la intención de renovar un espacio y devolverle el sentido popular y masivo con el que nació. Pero a pesar de los intentos, el coso del Nuevo Circo solo acumula piezas y escombros de sucesivos intentos de transformación pero no hay agenda, ni carteles, ni público, ni grandes oradores que le devuelvan a Caracas uno de sus principales centros de encuentro, que por ahora observa silencioso y con luces apagadas el movimiento incesante que ocurre solo de los muros para afuera.

Gabriela Rojas
Foto: Efrén Hernández

Tags : CaracasfeaturedNuevo Circo
mimoto

The author mimoto

Periodista. Escribo sobre temas urbanos, porque me apasiona recorrer las ciudades y descifrarlas. Colaboro para el portal CityLab Latino (Univision), El Comercio y otros medios internacionales.
Comentarios