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das pastellhaus

A las 6 de la mañana, el pastelero Herman Ross enciende los hornos de Das Pasthellhaus. Aquel ritual lo repite desde hace más de 30 años con el compromiso de ofrecer las delicias que le han dado fama a la Casa de Los Pasteles Alemanes, como se le llamaría en español. A sus 82 años, ya no amasa ni dedica largas horas haciendo strudel de manzana u otras especialidades, pero allí está presente en la cocina supervisando la labor de quienes aprendieron de él.

Ross fue el responsable de darle forma, sabor, textura y olor a la idea que venían cocinando en su mente Javier Toxi y María Patricia Reimpell, luego de un viaje a Alemania donde estuvieron viendo varios cafés y restaurantes. Querían hacer una pastelería de dulces alemanes en El Hatillo. Era 1986. Y en aquel entonces, la oferta de locales alrededor de la Plaza Bolívar del pueblo se reducía al restaurante de comida criolla La Gorda y la pizzería La Grotta. Por tanto, la llegada de una pastelería con un nombre que pocos entendían su significado y con un menú un tanto rebuscado resultó una novedad.

“Por supuesto que al principio era una rareza porque lo que ofrecíamos no eran los dulces tradicionales, sino otros denominados streusel, strudel o florentinas, que están hechas a base de almendras fileteadas y trozos de naranja”, recuerda María Teresa Teixeira, quien está a cargo de la tienda y forma parte del equipo fundador de Das Pasthellhaus. “Pero encontramos mucha receptividad por parte de los vecinos de La Lagunita y para los habitantes de El Hatillo se convirtió en una buena fuente de trabajo”.

Das Pastellhaus comenzó ofreciendo sus pasteles alemanes en un pequeño local en la Calle La Paz, diagonal a la Plaza Bolívar. Hasta que en 1991, sus dueños decidieron diversificar su menú con la incorporación de pizzas y calzones. Aunque ello nada tuviera que ver con Alemania. “Javier es hijo de italiano y es un fanático de las pizzas. Así que probó traer a Das Pastellhaus las recetas de su casa y comenzamos a ser una pastelería-pizzería”.

Pero vale acotar que las pizzas de Das Pastellhaus tienen una particularidad. Algunas no están hechas a base de tomate sino crema de leche. Y aunque puedan resultar a primero vista un poco extrañas por su apariencia, las famosas pizzas blancas han tenido mucha acogida entre los comensales, sobre todo la que lleva tocineta.

Esta nueva etapa vino acompañada de una ampliación de sus instalaciones. Desde entonces, cuentan con una terraza con vista al casco histórico, que le da a la experiencia un toque muy hatillano. Frío incluido. Adentro, el ambiente resulta menos romántico pero más cálido. Un espacio que resalta por su buen gusto, gracias a su colección de obras de arte, esculturas y tallas de maderas.

Suele haber fila en la entrada. Pero los clientes más asiduos a Pasthellhaus prefieren anotarse en una larga lista de espera y conseguir una mesa en su Casa de Pasteles Alemanes de siempre.

 

Mirelis Morales Tovar
Foto: Efrén Hernández

 

Dirección: Calle La Paz de El Hatillo, diagonal a la Plaza Bolívar. El Hatillo.
Horario: lunes a domingo 8 a.m. a 11 p.m.

Tags : CaracasDas PastellhausEl Hatillofeatured
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The author mimoto

Periodista. Escribo sobre temas urbanos, porque me apasiona recorrer las ciudades y descifrarlas. Colaboro para el portal CityLab Latino (Univision), El Comercio y otros medios internacionales.
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