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Si algo mantiene abierta la Sombrerería Tudela debe ser la terquedad de su encargado: Juan Humberto Torres. No se quiebra ante el paso del tiempo, la ausencia de clientes o de materia prima. José sigue yendo cada día a abrir la tienda más antigua de Caracas y a practicar un oficio que –como sus sombreros– se apolilla en el olvido.

“¿Qué es lo importante de este negocio? Bueno, pues que tiene casi 100 años”, responde. Juan conoce la circunferencia de la testa de presidentes como Rómulo Betancourt, Rafael Caldera y Luis Herrera Campins; de los caballeros más encopetados de la Caracas de la segunda mitad del siglo XX y de las estrellas de la escena teatral de aquella época. Puede decir con propiedad que a Betancourt le gustaba ir personalmente a buscar sus sombreros, salvo uno: un panamá que jamás pasó a recoger.

Rafael Tudela Boronet abrió el negocio en 1932. Era un noble español de origen vasco, casado con Rosa Reverter, concertista de piano. En 1933 Tudela vende la tienda al barquisimetano Juan Pérez Pérez. El negocio permanece en el mismo lugar en que fue fundado.

En los mostradores quedan algunos pelo e’ guama, “que usan los llaneros”, y borsalinos –como los que usó Harrison Ford en las películas de Indiana Jones–. Juan no los usa, pero si de seleccionar se trata un borsalino sería el elegido. “Yo no hago sombreros. Reparo sombreros. Al principio los armaba, pero ya no se puede porque no hay material”. Como ya no puede hacerlos, ahora los desarma, lava, repara y los entrega como nuevos. 55 años en el oficio le dan esa habilidad. “Busqué enseñar a la gente, pero nadie quiso aprender”.

La inoperancia se nota en las vitrinas casi vacías y en las telarañas que nadie limpia de la planchadora a vapor que se ubica en la entrada. Juan señala dónde hay que pisar para que funcione y dónde se mete el sombrero para darle forma. Después la suelta y la olvida. Es de 1918. Una caja registradora National, de los años treinta, también se cuenta entre las reliquias de la sombrerería.

Juan empezó en el negocio cuando tenía 14 años. Para ese entonces, el negocio ya no pertenecía a la familia Tudela, sino a los Pérez-Pérez que lo adquirieron en 1933. Eran tiempos más formales en los que nadie salía de casa sin su sombrero y en los que la pieza podía hasta salvar la vida: “Un cliente se salvó de un machetazo gracias a su sombrero. A la gente de antes no se le podía tocar el sombrero, porque había quienes lo consideraban una falta de respeto”.

Emily Avendaño
Foto: Cortesía El Estímulo

Dirección: de San Jacinto a Traposos, Nº 21, diagonal a la casa natal de Simón Bolívar
Teléfono: (0212) 5411979
Metro: estación La Hoyada

Tags : CaracasfeaturedSombrerería Tudela
mimoto

The author mimoto

Periodista. Escribo sobre temas urbanos, porque me apasiona recorrer las ciudades y descifrarlas. Colaboro para el portal CityLab Latino (Univision), El Comercio y otros medios internacionales.
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