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pibo en el mani general

En la pista de baile del Maní lo que se suda es salsa. Los pies se mueven en clave de son. La respiración va al ritmo del bongó. Todo el que ha entrado a El Maní, sabe cómo es. Y es así, al ritmo de la salsa.

Esa discreta calle que cruza con la avenida Solano López en Sabana Grande es estrecha y sin señales, porque no necesita dirección. Su nombre es calle El Cristo pero no hay iglesia sino un templo. Un templo al que han llegado a rendir tributo los mejores exponentes de la música del Caribe desde 1970.

Y como todo templo tiene sus santos patrones. En las paredes los murales con los rostros de Ismael Rivera, Héctor Lavoe, Willie Colón, Tito Puente, Celia Cruz, Rubén Blades, Oscar D’León, el All Star de la salsa observa a los bailadores llevar el ritmo candela de los pies a la cintura en una sincronía perfecta que solo se sabe, no se aprende.

Por las noches del Maní han gozado famosos y anónimos fundidos en el mismo guaguancó. En las paredes su historia se cuenta a través de fotos de celebridades de la salsa que fueron a descargarse en el fragor de la rumba.

Muchos maniceros recuerdan que una noche cualquiera de los 90, mientras los bailadores llenaban la pista como habitualmente lo hacían, un autobús ejecutivo ocupó toda la calle. Cuando se abrió la puerta, un rostro moreno con un bigote conocido para quienes lo veían pasó al local con una familiaridad pasmosa. Saludó a los meseros, se abrió paso entre el enjambre de parejas que se meneaban y subió a la tarima.

La orquesta que tocaba en el momento lo saludó sonriente ya a punto de terminar el set. Y con el gesto clásico de “vente tú”, comenzaron a desfilar por el local los músicos del Gran Combo de Puerto Rico. El hombre que tomó el micrófono era Rafael Ithier, el vocalista de la legendaria orquesta que acaba de salir del Poliedro del Festival de la Salsa, y arrancó con su voz inconfundible para dejar paralizados por segundos a los bailadores que, de inmediato, abarrotaron la pista cuando cayeron en cuenta que la rumba de la noche iba por cuenta del Gran Combo.

Esa y muchas otras anécdotas inolvidables son parte de su esencia. Las noches de Caracas por muchos años llevaron el sello de ser la capital latinoamericana de la salsa y su principal embajada era aquel reducto en Sabana Grande.

Y aunque el emblemático local escondido en ese reducto de Sabana Grande ha vivido épocas más gloriosas, todavía guarda ese ambiente cosmopolita y diverso que heredó por ser caraqueño. Porque el Maní no se explica, El Maní es así.

Gabriela Rojas
Foto: Milfri Pérez

P.d. El Maní es así está actualmente en remodelación.

Dirección: Avenida Francisco Solano con calle El Cristo. Sabana Grande.

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mimoto

The author mimoto

Periodista. Escribo sobre temas urbanos, porque me apasiona recorrer las ciudades y descifrarlas. Colaboro para el portal CityLab Latino (Univision), El Comercio y otros medios internacionales.
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