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Casa Húngara

El rito ocurre por noviembre. Desde temprano en fogones alimentados a leña se cuecen ollas de goulash, esa sopa -a medio camino del ragú- que sirve de conjura contra el frío y el hambre y que es el plato bandera de los húngaros. Carne, cebollas, papas, paprika son la base del guiso y lo que cada cocinero quiera ponerle para hacerse notar. Así comienza el Festival del Goulash que lleva años realizándose en el Centro Cultural y Social Húngaro Venezolano en Los Chorros.

La actividad es casi una fiesta patronal. Hay música, danzas típicas y venta de dulces y especialidades de la gastronomía de este país. Todo este preámbulo sirve al momento estelar de este festival: la elección del mejor goulash. Cada comensal tiene derecho a probar todas las pociones, escoger la de su preferencia para comerse hasta dos platos y votar por ella. Cada año resalta el picoso o el ahumado, el suave o el más parecido a la receta clásica.

En el jurado, las abuelas húngaras le sacan filo a su paladar para que las audacias de las nuevas generaciones no borren la esencia de la tradición. Más allá del concurso, el plato de sopa es una excusa para mantener los vínculos entre una pequeña comunidad de emigrantes a los que como a muchos extranjeros Venezuela les ha dado refugio. Los húngaros en Venezuela comenzaron a emigrar después de la segunda guerra mundial y de la llamada Revolución Húngara y los que llegaron a Caracas comenzaron a reunirse en una casa alquilada en Los Chorros, hasta que en la misma zona se levantó la llamada “Casa Húngara”.

Este sitio fue inaugurado en 1959 y diseñado por el arquitecto Kornél Gyömrei. Detrás del muro blanco con aspecto de galpón, cuya única referencia a Hungría es una franja verde y roja con los colores de la bandera, esconde un salón lleno de detalles que rememoran la estética de las decoraciones húngaras, llenas de flores. Los balcones internos tienen tallas de maderas. Y si mira hacia el techo se sentirá de cabeza sobre un mapa de las regiones de Hungría con sus escudos y símbolos. El centro de la sala está coronado por unas enormes y hermosas lámparas con motivos húngaros y los vitrales.

Esta comunidad no es cerrada. Por lo que un domingo al mes organizan un almuerzo en el que los caraqueños pueden probar la sazón húngara: pimientos rellenos, goulash con ñoqui, repollo relleno, pollo con lecsó, un gustoso guiso hecho con pimientos verdes, tomates y cebollas. En estos comilonas no puede evitar probar los legendarios dulces que resaltan en su gastronomía y que en Caracas tienen un legado vivo en la pastelería Danubio, fundada por parte de esa migración húngara que echó raíces en Venezuela.

Florantonia Singer

Dirección: avenida Álvarez Michaud con tercera transversal de Los Chorros
Twitter: @casahungara

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mimoto

The author mimoto

Periodista. Escribo sobre temas urbanos, porque me apasiona recorrer las ciudades y descifrarlas. Colaboro para el portal CityLab Latino (Univision), El Comercio y otros medios internacionales.
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