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Concha Acustica de Bello Monte

Si un edificio aprovecha la topografía caraqueña es la Concha Acústica de Bello Monte. Inocente Palacios se calificaba a sí mismo como “el primer trepador de cerros”, recuerda Hannia Gómez en un artículo publicado en El Nacional en 1996. Fue su visión de la ciudad expandida por sus laderas la que hizo posible que en la década de 1950 se elevara esta edificación. Al final de una gran avenida, aprovechando una bifurcación de vías que delimitaba el terreno, el empresario vio el lugar ideal para un gran anfiteatro.

De diseño que recuerda a los grandes teatros griegos, la Concha Acústica de Bello Monte se erige sobre terrenos que el propio Inocente Palacios puso a disposición del arquitecto argentino Julio César Volante, quien había enfocado su trabajo en la acústica de espacios. Eran tiempos de Marcos Pérez Jiménez y las construcciones urbanas estaban en boga. Se necesitaba, además, una sede para la Orquesta Sinfónica de Venezuela.

Volante contó con las ideas del artista venezolano Alejandro Otero, quien incorporó murales, relieves y policromías como decoración. Juntos diseñaron la obra que se levantó en apenas 45 días hasta completar la edificación principal, una concha acústica de cinco franjas reflectoras de sonido, áreas de servicio, espacios internos de ensayo, además de la amplia platea al aire libre. Fue inaugurada por el Presidente de la República el 19 de marzo de 1954 en el marco de la X Conferencia Interamericana. Durante los siguientes 10 años, el lugar fue centro de una activa agenda cultural, especialmente en las artes musicales, con festivales nacionales e internacionales.

Conocido entonces como Anfiteatro José Ángel Lamas, albergó a la OSV y fue sede del Primer Festival Latinoamericano de Música, entre otros usos. Desde entonces ha sobrevivido a períodos de abandono, sucesivos rescates cada 10 años, en promedio, e intentos de demolición para construcción de más viviendas. Ahora, la Concha Acústica de Bello Monte es escenario de clases deportivas, prácticas libres de ejercicios, ensayos musicales. Su uso más consistente es ser sede del núcleo de orquestas infantiles y juveniles de Baruta, y también de la coral de la tercera edad “Hebras de Plata”. Además, uno de los cubículos, pensado como camerino, se adaptó como sala experimental de teatro, bautizada como La Caja de Fósforos.

El proyecto se propuso como primera etapa de un ágora cultural en la zona, donde se proyectó también un Museo de Arte Moderno diseñado por Oscar Niemeyer en 1955, que tendría la forma de una pirámide invertida y truncada. Pero nunca se llevó a cabo. La idea era combinar la audaz estructura, que se ubicaría en lo alto de la colina adyacente a la Concha Acústica, para dotarla de monumentalidad sobre el resto de la ciudad, según recuerda Carola Barrios en su artículo “El Museo de Arte de Niemeyer: su lugar en el paisaje moderno de Caracas”, publicado en ArqTexto en 2008.

Victor Amaya
Foto: Efrén Hernández

Dirección: final avenida Caurimare con calle Chaure, Colinas de Bello Monte. Municipio Baruta
Horarios: lunes a domingo 6:00 am a 8:30 pm

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mimoto

The author mimoto

Periodista. Escribo sobre temas urbanos, porque me apasiona recorrer las ciudades y descifrarlas. Colaboro para el portal CityLab Latino (Univision), El Comercio y otros medios internacionales.
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