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LaPraline

Al entrar, un delicioso olor envuelve. Hay que exhalar largo, como si quisiera retener esa sensación dulce por más tiempo. Pero el sonido del celofán lo traerá de vuelta. Dos mujeres en un extenso mesón seleccionan los pequeños chocolates y van empacando. El aroma a cacao se condensada cada vez que hacen crujir un bolsita. Es como la fanfarria previa a ser entregados. Enseguida una mezcla dulce y untuosa comienza a cubrir los dientes, hasta que desaparece en la boca.

La Praline cuenta con más 80 tipos de bombones. La creación de cada uno puede tardar entre dos y tres meses. Son casi joyas. Por eso, pareciera que estuvieran atesorados detrás del mostrador. En ocasiones, resultar necesario deslizar el dedo por encima del vidrio como para asegurar que es real lo que hay allí dentro. Y sí, son tan reales que desde 1985 el matrimonio de inmigrantes belgas, Ludo y Lisette Gillis, comenzaron a elaborarlos en casa.


Cautivados por la calidad del cacao en Venezuela, decidieron regresar a Bélgica durante un año para perfeccionar sus técnicas en la elaboración de bombones. Recibieron clases con maestros como Hans Burie, un especialista chocolatero, y volvieron a Caracas con el arte perfectamente aprendido. Entonces en 1988 inauguran la primera tienda en Los Palos Grandes, que luego daría paso a su núcleo en el centro comercial Galerías Los Naranjos, otro en Valencia y en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía.

Son tantos años como sabores. No es fácil decidirse. Quizás unos de pistacho iraní, macadamias, pétalos de violeta, vainilla de Madagascar, sal del Himalaya. O rellenos con mazapán, gianduja y fondant. Aunque los más buscados son los de avellanas, la trufa de almendra y el mousse de chocolate en forma de mazorca de maíz. Pero ahí no acaba la colección de La Praline. También están los rellenos de menta, café y moka. Y los que tienen aroma de cointreau, coñac, whisky, ponche crema y rones añejos.

A Chantal Coady, cofundadora de la Sociedad del Chocolate de Londres, el bombón que le resultó más interesante fue el mazapán de macadamia con trozos de macadamia. Así lo escribió en Chocolate: Manual para sibaritas (1998). También dijo que una de las 80 mejores fábricas de chocolate del mundo está en Venezuela: La Praline.

Al final no importa cuál elija, porque al morder sabrá qué es la felicidad y que esta puede ser muy dulce, en ocasiones amarga, oscura o blanca, y hasta con forma de trufa.

Carmen Victoria Inojosa
Foto: Efrén Hernández

Dirección: avenida Andrés Bello cruce con 3ª transversal. Edif. Las Flores. PB. Los Palos Grandes
Teléfonos: (212) 285 2475 – 2847986 – 285 9764
Horario: lunes a domingo de 8:00 am a 6:30 pm

Tags : CaracasChocalateríafeaturedLa Praline
mimoto

The author mimoto

Periodista. Escribo sobre temas urbanos, porque me apasiona recorrer las ciudades y descifrarlas. Colaboro para el portal CityLab Latino (Univision), El Comercio y otros medios internacionales.
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