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plaza el venezolano

En la plaza El Venezolano, Caracas está viva. Una salsa retumba desde una corneta. “Para componer un son, se necesita un motivo”, se escucha cantar a Ismael Miranda. Más de un pie distraído se mueve al ritmo de esa clave. Otras parejas, sin pudor, se levantan a bailar.

Así es cada viernes, sábado y domingo desde hace casi una década, gracias al club de la tercera edad “Los buenos amigos”. La pachanga la comenzó Carlos Rodríguez, que hoy en día tiene 73 años. Él es el dueño de la corneta y el promotor de la fiesta, que cuenta con el aval de la Dirección de Control Urbano de la Alcaldía de Libertador. “Empezamos con la idea de hacer de la plaza un sitio de disfrute para todo el mundo”, explica.

Y lo consiguieron. Varios grupos de niños corretean detrás de pelotas. Sus madres los observan mientras conversan unas con otras. Otros –más bien muchos– señores mayores ojean periódicos o un libro. Los bancos se quedan cortos para la cantidad de gente que un sábado por la tarde toma los espacios de uno de los sitios públicos más antiguos de Caracas. La también conocida como Plaza de San Jacinto tiene sus orígenes en 1595, cuando los Dominicos establecieron allí su convento.

Antonio Guzmán Blanco fue quien bautizó la plaza como El Venezolano. Lo hizo en 1882, cuando también levantó allí una estatua en honor a su padre Antonio Leocadio Guzmán. Antes, en el año 1828, el ayuntamiento había transformado parte del terreno en su sede y en una cárcel pública local. En 1846 Leocadio Guzmán fue apresado allí.

Pero ese sábado nadie está pendiente de eso. Tampoco de la inscripción en la pared de Fogade. “Si se opone la naturaleza, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”. Firma: Simón Bolívar. Justamente allí, el Libertador lanzó su proclama después del terremoto del 26 de marzo de 1812, que destruyó casi por completo el antiguo convento. De ese edificio solo quedó en pie la torreta.

Otra reliquia de la plaza es el Reloj de Sol construido en mármol por iniciativa de Alejandro Humboldt, en 1802. También tiene aditamentos recientes. En 2010, con motivo del bicentenario de la Independencia instalaron allí un obelisco negro y rojo. El presidente Hugo Chávez cuando lo inauguró declaró que se trataba de un “cohete ideológico”. La pieza rompe con el aspecto colonial de la plaza y esta vez sí, afortunadamente, es otro de los símbolos a los que nadie presta atención.

Dirección: Av. Sur 1, parroquia Catedral, Caracas
Metro: estación Capitolio

Emily Avendaño
Foto: Efrén Hernández

Tags : CaracasfeaturedPlaza El Venezolano
mimoto

The author mimoto

Periodista. Escribo sobre temas urbanos, porque me apasiona recorrer las ciudades y descifrarlas. Colaboro para el portal CityLab Latino (Univision), El Comercio y otros medios internacionales.
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