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Enero 2018

Lugares

Iglesia de Nuestra Señora de Lourdes

Iglesia de Nuestra Señora de Lourdes_NM

No hay forma de que la mirada de un transeúnte pase por alto la presencia de la Iglesia Nuestra Señora de Lourdes, ubicada en la esquina de Palo Grande, en la avenida San Martín.

Algunos podrán identificar que se trata de un templo de estilo neogótico, otros sabrán que tiene casi 90 años en ese lugar –su construcción comenzó en 1926 y terminó un año más tarde- pero la mayoría sólo se sorprenderá con su majestuosidad que contrasta con el tráfico y bullicio de la avenida San Martín, en la parroquia San Juan.

La Iglesia Nuestra Señora de Lourdes domina el panorama del conjunto al cual pertenece, la Plaza Italia, en la cual hay varios monumentos que hacen honor al país europeo y que durante muchos años fue un importante centro de encuentro de esta comunidad en la ciudad.

Una de las memorias más persistentes, según recuerdan los vecinos con mayor tiempo en la zona, son las campanas a vuelo que tenía la iglesia. El llamado a misa o el anuncio solemne de algún evento religioso estaba marcado por esas campanadas fuertes y de sonido nítido que se oían hasta el casco central, en una época en la cual la acústica de Caracas no tenía que competir con el ruido de los carros y las motos.

Aunque afuera en los alrededores de la iglesia, el comercio informal, el ruido y el desorden que se multiplica a través de la avenida conviertan el lugar en un espacio poco atractivo para el visitante, a la Iglesia Nuestra Señora de Lourdes bien vale la pena conocerla.

Apenas al entrar, los vitrales de la nave central recogen la luz natural y la reflejan con una iluminación limpia y brillante en la que se cuentan episodios de la vida de Jesús cuando era joven. Esa historia narrada a través del arte de los vitrales también se complementa con los que están ubicados en las paredes laterales del templo, donde se puede ver parte de la vida del mesías adulto, convertido en Jesucristo.

Su edificación y el diseño permiten que el bullicio se quede puertas afuera para que la iglesia siga siendo un refugio de recogimiento y reflexión. Esta obra de gran valor arquitectónico se acerca a un siglo de existencia, reflejando el preciosismo de los detalles cuando alguien se detiene a contemplar su fachada.

Dirección: Esquina de Palo Grande, avenida San Martín. Metro: Capuchinos o Maternidad.

Gabriela Rojas
Foto: Norberto Mendez

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Vida Urbana

Plaza El Venezolano

plaza el venezolano

En la plaza El Venezolano, Caracas está viva. Una salsa retumba desde una corneta. “Para componer un son, se necesita un motivo”, se escucha cantar a Ismael Miranda. Más de un pie distraído se mueve al ritmo de esa clave. Otras parejas, sin pudor, se levantan a bailar.

Así es cada viernes, sábado y domingo desde hace casi una década, gracias al club de la tercera edad “Los buenos amigos”. La pachanga la comenzó Carlos Rodríguez, que hoy en día tiene 73 años. Él es el dueño de la corneta y el promotor de la fiesta, que cuenta con el aval de la Dirección de Control Urbano de la Alcaldía de Libertador. “Empezamos con la idea de hacer de la plaza un sitio de disfrute para todo el mundo”, explica.

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Personajes

Alejandro Cañizales

Alejandro Canizalez_J.C.Ayala

A Alejandro Cañizales se le reconoce por su entonación. 16 años de reportes radiales han calado en la memoria auditiva de quienes viven en Caracas. Especialmente, en aquellos que deben lidiar con el tráfico vehicular de primera mano. Su cadencia al hablar quedó grabada como un exitoso jingle. Desde lo alto, se convirtió en los ojos omnipresentes de los caraqueños con información del tráfico precisa, veraz y pertinente.

El periodista egresado de la Universidad Central de Venezuela saltó de la fuente Política a los reportes del tránsito. Llevaba 8 meses como reportero cuando le ofrecieron el puesto y se convirtió en el locutor oficial de Traffic Center, programa de la cadena radial FM Center. Era el primer servicio integral para el conductor en el Área Metropolitana, lanzado en septiembre del 2000. Estuvo tras el micrófono por diez años.

Estudió mapas de la capital y la recorrió en carro repetidas veces -trancas incluidas- para alcanzar la rapidez y precisión que conserva. Rápido, descriptivo, preciso y contundente fueron las recomendaciones que aún recuerda de Germán Blanco, locutor pionero del aire, con más de 10 mil horas de vuelo sobre la Tango Tango Fox, avioneta de Radio Caracas Televisión.

Un Bell Ranger rojo era su oficina ambulante. El “Volkswagen escarabajo” de los helicópteros, como le dicen sus colegas. Para los radioescuchas, que ese punto rojo con aspas sobrevolara su perímetro significaba respuesta casi inmediata. Con una agilidad característica de quien conoce la ciudad de norte a sur y de este a oeste informaba a los oyentes sobre las “congestión vehicular”, el “tránsito lento” y la “cola fuerte” que había entre calles, avenidas y autopistas, con sus respectivos nombres. La frase “mejora la marcha” les relajaba los hombros a los conductores.

Todavía lo hace. Desde 2011, surca los cielos en el helicóptero amarillo de La Máquina del Aire. Su voz se escucha tres veces al día por Radiorama Stereo 103.3 FM, la emisora matriz. También hace enlaces rápidos para la audiencia de Venevisión. Es su servicio público. Pero no le bastó. Ese mismo año, se convirtió en embajador de Unicef Venezuela. Ya llevaba tres años colaborando como Amigo de Unicef. Por su labor, fue galardonado con el Premio Nacional de Periodismo Informativo Radio en 2007.

Para Cañizales, ver la capital desde arriba es como ver los toros desde la barrera. Indómita. Mientras que el verdor se contrapone a los nudos viales. Atestigua que la vegetación es uno de los sellos distintivos de la ciudad. Es un valle que hace honor a su nombre, a pesar de la civilización. Sus calles del noreste y sureste se tiñen de verde y hacen casi invisible al asfalto. Caracas a más de 2500 pies de altura es una imagen que no se le borra.

Andrea Tosta
Foto: Juan Carlos Ayala

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Gastronomía

Come a casa

ComeACasa

Estar allí un domingo es reposar en el lugar deseado: el hogar. Cerca de la ventana de la sala para no perder de vista la tranquilidad de la tarde o desde el patio para ser parte de ella. Pronto llegará una bebida refrescante y una comida recién hecha. Mientras una fotografía en blanco y negro sobre una repisa entre libros y portarretratos, rememora aquel barco que en los años cincuenta llegaba a Venezuela desde Sicilia y que traía a un grupo de italianos que huían de la guerra.

Allí venía la niña María Caradonna y sus recetas. Ahora con un poco más de 60 años de edad, las comparte con sus hijos, entre ellos, Giuseppe Zambito. En la pared de esa trattoria están trazadas las líneas culinarias de Sicilia, dispuestas sobre un mapa de la región en forma de delantal. Así han permanecido desde 2006, momento en que Giuseppe decide crear un lugar como si se tratara de una extensión de la cocina o casa de su madre: Come a Casa, nombre en italiano del sitio. En español: “Como en casa”.

Así lo hizo y, bajo la supervisión y orientación de la señora María en la preparación de las recetas, día a día sirven honestos y sencillos platos, como ellos dicen. Y vaya que lo son. Se colocan sobre mesas de madera, en vajillas y mantelería casera, de esos que se toman de los estantes para servir un almuerzo rutinario. Y entre sillas de colores, el descanso se hace alegre. Las notas de una guitarra van armonizando el soundtrack de La Vita é bella y logran la mesa perfecta.

Las estrellas de Belén que reposan en el centro hacen un espacio para que los tortelloni di carciofi, rellenos de alcachofas y ricota, salteados con champiñones, berenjenas y tomates sobre espejo de queso gorgonzola, tengan un lugar sobre el establo. Respirar ese aroma atenúa la ansiedad. Pero al probar el primer bocado, son las ganas de ir por más las que se incrementan. Del otro lado de la mesa se asoman los linguini al gamberi, una pasta de espinaca salteada en “aglio e olio” con camarones y tomate, aderezada con hinojo salvaje.

Lo casero en Come a Casa es esencial. Las semillas de hinojo las traen de Sicilia o amigos de la familia Zambito en Caracas, las siembran y el padre de Giuseppe se encarga de buscarlas. La pasta es elaborada por ellos mismos, así como también, la salchicha artesanal que contiene hinojo.

Y es que como en casa, donde hay risas y conversaciones de domingo, y más tarde se impone el silencio, el día termina con un café y un tiramisú. Están quienes prefieren despedirse con un canolis siciliana, para ir saboreando por el camino esa masa crocante, rellena de crema de ricotta.

Carmen Victoria Inojosa
Foto: Efrén Hernández

Dirección: 1° Avenida con 2° Transversal – Los Palos Grandes
Horario: lunes a jueves: 12:00 m a 4:00 pm. Viernes hasta las 10:00 pm. Domingo: 1:00 pm a 4:30 pm.
Metro: estación Miranda

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