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Hacienda La Vega

Un arco del color de la guayaba da paso a un camino polvoriento bordeado por decenas de chaguaramos frondosos. En el camino, hay portones que rezan estas frases: “Siembra y cosecharás”, “Sin abono no hay cosecha”, “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”. Consejos para quien se sumerge en el demoledor oficio de labrar la tierra. En este terreno hay muchos verdes, un viejo trapiche, aves sobrevolando el cielo. Y una casona grande, de techos altos y corredores amplios, que alguna vez fue el epicentro de la moda, la finura, el arte.

Todo en medio de los edificios de la parroquia El Paraíso. Del ruido –y el humo– de los carros y las motos. La banda de sonora de una ciudad desenfrenada. Así sobrevive La Hacienda La Vega, que para 1590 era una extensa sabana de mil 500 hectáreas, donde se cosechaba caña de azúcar. Mucha caña de azúcar.

“La casa que comenzó a ser un barrancón para esclavos (…) pasó durante casi tres siglos por diversas sucesiones hasta llegar a los Tovar”, escribió el periodista Igor Molina en una investigación sobre el lugar. Cuenta que esos dueños recibieron allí a Bolívar en 1827. Y que El Libertador, ya exiliado a Colombia, le envió una carta al dueño, Martín Tovar, en la que con nostalgia exclamaba: “Martín, sólo dos cosas no han cambiado en Venezuela: La Vega y tú”.

Luego, el inmueble –que según investigadores es una de las casas más antigua de Suramérica– siguió pasando de mano en mano. Durante la segunda década del siglo XX, se planteó construir el Country Club, pero los propietarios de entonces, los Herrera Uslar-Gleichen, se opusieron.

Reinaldo Herrera y María Teresa Guevara –conocida como Mimí Herrera– heredaron la vivienda y se convirtió en un Olimpo de la moda y el arte: por allí pasaron Salvador Dalí, la princesa Margarita, el Príncipe Carlos. Christian Dior realizó un desfile de modas y la afamada Carolina Herrera –que se casó con un hijo de Reinaldo y Mimí– vivió bajo ese techo.

“Después de la muerte de Mimí, en 1992, los techos se cayeron, el monte creció en los fabulosos jardines, el olvido venció a la constancia y los herederos se desperdigaron por el mundo”, refiere Molina. Pero luego de muchos años en el abandono, fue reestructurada. Ahora la casona vuelve a mostrar una cara amable. En la actualidad, la hacienda –asociada con la fundación Cine Jardín– abre sus puertas para dos proyecciones de películas al mes al aire libre. También tiene otro uso: frecuentemente es escenario de fiestas, eventos y exposiciones.

Erick Lezama
Foto: Alberto Rojas
Más imágenes en el blog Caracas Shots.

Dirección: Hacienda La Vega Avenida O’Higgings, El Paraíso.

Tags : CaracasfeaturedHacienda La Vega
mimoto

The author mimoto

Periodista. Ciudadana de a pie, de a moto y de autobus. Autora del blog www.caracasciudaddelafuria.blogspot.com. Culpable del proyecto "Caracas en 450".
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