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Esquina de Amadores

Tenía José Gregorio Hernández 55 años de edad. Ese 29 de junio de 1919 estaba cumpliendo 31 años de su graduación como médico. Pasaban las dos de la tarde cuando solicitaron sus servicios. Le pidieron visitar a una anciana que vivía entre las esquinas de Amadores y Cardones. Hernández salió enseguida, a pie como siempre lo hacía. Atendió a la enferma y él mismo fue a la Farmacia Amadores a comprarle el remedio. Frente a la botica halló la muerte.

El tranvía eléctrico estaba parado en la esquina, en ese momento se había quedado sin energía. José Gregorio tenía la medicina en la mano y, despistado como era, fue a cruzar la calle leyendo la etiqueta. Amadores es una pendiente y los carros de aquel entonces debían acelerar para tomarla. Eso fue lo que hizo el señor Fernando Bustamante, a bordo de un Hudson-Essex. No hubo tiempo de frenar, cuando se dio cuenta ya Hernández había pegado la cabeza contra la acera.

El Venerable murió como resultado de una fractura en la base del cráneo, pero no en Amadores, sino en el Hospital Vargas. El mismo Bustamante lo auxilió. Lo subió a su automóvil y lo llevó al centro de salud. Cuentan que no había médico de guardia, así que en el mismo vehículo van a buscar al doctor Luis Razetti –amigo de José Gregorio–, pero no hubo mucho qué hacer. Al llegar certificó la defunción.

A José Gregorio se le recuerda en tres de los cuatro puntos cardinales de Amadores. La farmacia, aunque ha pasado de mano en mano, sigue teniendo el mismo nombre. En su muro hay dos placas: una que alude a que la vida del médico se extinguió en ese sitio y otra del Concejo Municipal de Libertador que refiere que desde el 28 de octubre de 2009 se designa con el nombre del Dr. José Gregorio Hernández la avenida Oeste 9, que va desde la esquina del Guanábano hasta El Carmen. Homenaje que se le hizo cuando se cumplieron 145 años de su natalicio.

Un mural con la imagen del médico de los pobres está pintado en otra de las paredes. Nuevamente hay dos placas. Ambas de la Fundación Misión José Gregorio Hernández. En una de las inscripciones estos versos saltan a la vista: “Tú la ciencia la sabías y sanabas por doquier. Y por eso te han tenido Venerable; santo ser. Que tu pueblo pide a gritos: santifiquen a José”. Para lograrlo todavía hace falta probar dos milagros.

Emily Avendaño
Foto: Efrén Hernández

Los archivos del juicio que se le siguió al señor Fernando Bustamante reposan en la oficina del Registro Público de Caracas. Tiene 62 folios. El 30 de junio de 1919 comenzaron a comparecer los testigos. Ese mismo día, José Benigno Hernández y César Hernández, hermanos de José Gregorio, remitieron una carta al juez en el que se dicen convencidos de que se trató de un “accidente imprevisto”. El proceso concluyó el 11 de febrero de 1920 con la absolución de Bustamante.

Tags : CaracasEsquina de AmadoresfeaturedJosé Gregorio Hernández
mimoto

The author mimoto

Periodista. Ciudadana de a pie, de a moto y de autobus. Autora del blog www.caracasciudaddelafuria.blogspot.com. Culpable del proyecto "Caracas en 450".
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