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La Vaca Azul

Había una vez un hombre llamado Armando Quintero Laplume que nació en 1944, en un lugar muy lejos del mar: el departamento de Treinta y Tres, en la República Oriental del Uruguay. Antes de que naciera, ya había aprendido dos cosas: “La primera, a oír muchos cuentos y poemas desde el vientre de mi madre. Pues mi mamá, que gustaba de ellos, se sentaba a escuchar a los campesinos de la estancia donde vivíamos y ponía su vientre hacia la voz de quienes los decían (…) La segunda, fue saber que el mundo no era sólo para mí, que había que compartirlo, porque en ese vientre grande como un universo, habitaba, además, la única hermana que tengo”.

En 1978 se vinó a Venezuela con su esposa y sus dos hijas, huyendo de la dictadura en Uruguay. En 1983 comenzó el boom de los cuentacuentos. Un día lo animaron a contar uno en el Parque del Este y así empezó. A mediados de los ochenta fundó su grupo de narración oral que llamó “Cuentos de la Vaca Azul” y en 1991 creó el grupo de Narracuentos UCAB.

Armando le gusta narrar sus historias envuelto en su camisón y pantalón azul, porque le recuerda el mar y porque ese era el color predilecto de Federico García Lorca. Ya lo diría Pablo Neruda en su oda al poeta español, luego de su asesinato en 1936: “Porque por ti pintan de azul los hospitales”. Una frase que le quedó grabada a Armando, especialmente porque hizo la educación primaria en una escuelita rural donde le enseñaban poemas de Lorca, Rafael Alberti y Antonio Machado. Su atuendo azul aparte responde a la necesidad de no ser confundido con un sacerdote misionero o un santero, pues en algún momento vistió de blanco y esa fue la impresión que dio, según cuenta en tono de broma.

Cuando este cuentacuentos no está en “acción”, se le ve caminando por los pasillos de la universidad Católica al paso rápido que le permite su bastón. “Seguro se volvió invisible”, bromea si no encuentra a la persona que buscaba por llegar tarde. Sus lentes oscuros esconden algo particular, como todo en él: un ojo azul como el mar, que se fue tornando de este color luego de una operación de cataratas. Pero ello no amilana su espíritu joven. “Tendremos una presentación de Cuentos sobre el mar”, dice emocionado. Y así, relato tras relato, cumple la tradición ancestral de reunir a un grupo de gente para contar una historia, con final feliz.

Minerva Vitti
Foto: Cortesía Cuentos de La Vaca Azul

Tags : CaracasfeaturedLa vaca azul
mimoto

The author mimoto

Periodista. Ciudadana de a pie, de a moto y de autobus. Autora del blog www.caracasciudaddelafuria.blogspot.com. Culpable del proyecto "Caracas en 450".
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