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Creo que no sería apropiado hablar de El Ávila como un todo y no tomarnos el tiempo de desglosar cada una de sus entradas como experiencias particulares. Quizás algunos compartan mi opinión, pero no es lo mismo lo que vives en Sabas Nieves ni lo que experimentas en el Cortafuego, a la impresión que te llevas en Piedra del Indio o en el paseo a Quebrada Quintero. Así que les hablaremos de cada uno por separado, como si se tratara de capítulos de un libro.

Siempre había escuchado hablar de las caídas de agua de El Ávila. Incluso, las había visto de lejos durante las temporadas de lluvia, que las vuelve tan caudalosas y visibles desde la autopista. Pero nunca había tenido oportunidad de disfrutar de ninguna. Por eso, me pareció fascinante la idea de ir a Quebrada Quintero. El camino no sólo es muy suave (perfecto, para principiantes o para ir con niños) sino que tiene partes cubiertas de vegetación y otras despejadas para ver la vista de Caracas.

Durante el camino, te va arrullando el sonido del agua. Y eso hace el paseo mucho más relajante. Al llegar, te sorprende esa pared de piedra, la caída de agua y la vegetación del lugar. De tanto en tanto, se van formando pocitos donde los niños se bañan. Y las piedras sirven de soporte a quienes van simplemente a disfrutar de ese contacto con la naturaleza.

Lo más recomendable es ir bien temprano en la mañana si el deseo es desconectarse y disfrutar de la tranquilidad que transmite cualquier rincón de El Ávila. De lo contrario, se topará casi con una piscina pública, porque se trata de un punto muy concurrido. ¿Cómo llegar? Suben por la misma entrada de Sabas Nieves y, en la primera bifurcación, toman hacia la derecha.

 

 

 

Tags : ÁvilaCaracasfeaturedQubrada Quintero
mimoto

The author mimoto

Periodista. Ciudadana de a pie, de a moto y de autobus. Autora del blog www.caracasciudaddelafuria.blogspot.com. Culpable del proyecto "Caracas en 450".
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