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febrero 2017

Historia

Carnavales en Caracas

Con la llegada del Obispo Diez Madroñero a Caracas, en el siglo XVIII, los Carnavales se convirtieron en tres días de rezos, rosarios y procesiones, por considerar que eran fiestas pecaminosas.

Al arribar el Intendente José Abalos, volvió nuevamente el Carnaval a Caracas, aunque de forma más refinada. Se celebraba con comparsas, carrozas, arroz y confites, dejándole a los esclavos y a la plebe los juegos con agua y sustancias nocivas.

El juego del Carnaval con agua, harina y otras sustancias nocivas era de una violencia considerable. Así como los bailes callejeros -entre los que resaltaban el fandango, la zapa y la mochilera- que permitían entre hombres y mujeres contactos físicos inaceptables para la moral entonces.

Durante el gobierno de Antonio Guzmán Blanco, se realizaron elegantes celebraciones. Este presidente se propuso acabar con la constante agresión con agua y darle paso a un Carnaval con numerosas comparsas y disfraces, así como confettis y perfumes.

La tradición de la guerra de agua durante los Carnavales tenía muchos detractores. Ya en 1866 se quejaban. En una suerte de Correo del Pueblo para dar tribuna a la ciudadanía, El Federalista transcribía en su número 747 —con el título Carnestolendas— las palabras de un muy molesto Benigno Goya, a propósito de la inminente llegada del Carnaval:

“Se acercan esos olvidados días en que toda persona que se estime tiene que privarse de salir a la calle, en atención a que, según parece, nuestros abuelos acordaron que en el año debían tratarse las personas con consideración durante trescientos sesenta y dos días, y los restantes faltarse el respeto, lo cual no es muy apetecible; según el decir de muchos, las palabras ‘carnes tollendas’ (carnes quitadas) quieren decir abuso; esto es, echarle agua a toda persona que se encuentre fuera de su casa; porque, según ellos, ‘son días de eso’; mas como se ve, las mencionadas palabras latinas no autorizan a tanto; y desearíamos que el ciudadano Prefecto aboliese, o por lo menos restringiese en la capital ese abuso que impropiamente se llama juego, y que, bien mirado, no es otra cosa que una fuente de desórdenes y delitos”.

 

Llegó a decirse que por aquella práctica del viejo Carnaval “Caracas tenía que cerrar sus puertas y ventanas, la autoridad las fuentes públicas y la familia que esconderse para evitar ser víctima de la turba invasora”. Cosa muy distinta se decía de las fiestas que vinieron a partir de 1878 durante el mandato de Antonio Guzmán Blanco, que se catalogó como la era de las fastuosas fiestas del rey Momo, con esos aires cosmopolitas y parisinos legados por “El Ilustre Americano”.

Así llegó al siglo XX la tradición del Carnaval con carrozas, disfraces, bailes populares y en salones refinados. A mediados de los años cincuenta y hasta finales de los sesenta, apareció un nuevo elemento: las famosas «negritas», quienes escondían la identidad en el disfraz para disfrutar sin complejos de la festividad.

En tiempos de Juan Vicente Gómez, los carnavales eran un alarde de solemnidad y todos salían a la calle a ver los desfiles, cual si se tratara de una procesión.

Mientras que en la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, las fiestas eran de gran tronío en calles, templetes, clubes y hoteles. Miles de mujeres disfrazadas de negritas acudían al grito de llamada que decía “en el Ávila es la cosa”. Por lo menos, 40 orquestas extranjeras visitaban la ciudad. No había desorden y todos los días se protagonizaban desfiles por las calles. La gente se apostaba en las aceras y gritaban “aquí es, Aquí es” esperando recibir caramelos de los carros y carrozas.

Entre los años 60 y 80, las fiestas de Carnaval se fueron enfriando en Caracas y quedaron sólo para los niños, Sin embargo en la mayoría de los pueblos esta fiesta ha conservado su tradición.

María F .Sigillo – Caracas en Retrospectiva
http://mariafsigillo.blogspot.com

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Vida Urbana

La Candelaria

La Candelaria fue el asentamiento de los inmigrantes canarios, gallegos  vascos y portugueses que llegaron a Caracas durante el siglo XIX y XX. Sabiendo ese dato, todo cobra sentido. No en vano este sector recibió el nombre de la patrona de las Islas Canarias. Eso por una parte. Y no por casualidad, La Candelaria se hizo famosas por sus restaurantes españoles y sus tascas.

Ahora entenderá por qué uno se encuentra en La Candelaria con edificios llamados “Compostela” o por qué en la Iglesia Nuestra Señora de Candelaria -que data de 1702- reposa la imagen de la “Madre Cabrini”, una monja italiana que nació en 1850 y falleció en Chicago en 1917, que se conoce como la Santa Patrona de los Inmigrantes.

Todas esas curiosidades de La Candelaria las supe durante el recorrido que hice con las chicas de “Te Paseo y Te cuento“, quienes durante tres horas nos llevaron por 19 cuadras del sector para conocer “in situ” las particularidades de esta parroquia multicultural, ubicada en el Municipio Libertador.

Comenzamos en Parque Carabobo y terminamos en la escuela Experimental Venezuela. Conocimos la historia de la esquina “Peligro” y “Pela El Ojo”. Recorrimos el Paseo Anauco. Descubrimos lo que queda de los rieles de un tranvía que recorría el sector. Visitamos la tumba de José Gregorio Hernández. Nos acercamos a la primera tienda Beco y  supimos el impase del señor Blohm con el presidente Isaías Medina en la época de la Segunda Guerra Mundial por ser de origen a alemán. Y así, miles de curiosidades más.

No tiene sentido que les cuente todo, porque entonces no habrá sorpresa durante la ruta “Los acentos de La Candelaria”, que realizan con tanto esmero Manuela Ríos y Sofía Selgrad. Sólo un abreboca para que se animen a conocer los secretos de este sector y a vivir la experiencia de hacer visitas guiadas con las chicas de Te Paseo y Te cuento, que tienen otros recorridos interesantes.

Sin embargo, les dejaré una lista de las 10 cosas que pueden hacer en La Candelaria que elaboraron las coordinadora de Te Paseo y Te Cuento y que sintetiza un poco lo que fue este recorrido. Aparte, les sirve de guía en caso de que quieras hacerlo por su cuenta.

1.- Jugar dominó y ajedrez con los abuelitos de la Plaza La Candelaria y escuchar sus acentos e historias.
2.- Prender una vela y pedirle un milagrito a José Gregorio Hernández (si se te cumple por favor repórtalo a causajosegregorio@gmail.com).
3.- Visitar la primera @tiendas_beco que se inauguró en Caracas.
4.- Conocer el recién inaugurado @hotelwaldorfccs y admirar su antiguo piano.
5.-Buscar la mancha que dejó el fantasma en el Puente Anauco.
6.- Retratarse con Tutankamon en la Mansión Egipcia.
7.- Caminar entre puentes sobre la quebrada Anauco.
8.-Deslumbrarte ante los 5 rascacielos más altos de Caracas.
9.- Indentificarte a ti o a tus amigos en el mural “Los caraqueños en el Metro” de Rita Dainy.
10.- Buscar los murales de Harry Abend y las  esculturas de Francisco Narváez.

 

Fotos: Te Paseo y Te Cuento. Instagram: @TePaseoyTeCuento
Contacto: 0414.2854256 / 0424.1838332

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Arquitectura

Ciudad Universitaria

Esos rayos de luz se meten tercos por las rendijas y cruzan por todos lados. Si uno va distraído o apurado, da igual, en algún momento un rayo tímido calienta el rostro de quien camina o cae uno más osado que ilumina tanto que enceguece.

No es un efecto romántico: es el diseño de un artista de la arquitectura que le dio protagonismo al espacio abierto para que el trópico hiciera lo propio y las paredes sirvieran para direccionar el viento. Villanueva y la luz, Villanueva y el aire, Villanueva y la ciudad.

Los muros que guardan la cotidianidad a la vez son murales, galería de arte permanente para el que pasa y observa por primera vez, para el que se sienta y lo hace su sitio de espera, para el que lee apurado por un examen, para quien desayuna solo o acompañado, para quienes se besan, para quienes se ríen.

Muchas veces cuando atravieso la Plaza Cubierta o acorto camino por el pasillo de la Biblioteca pienso en números que se multiplican a cada minuto: cuántas fotografías tendrán de escenario las líneas y colores de Mateo Manuare, Víctor Valera, Pascual Navarro y Víctor Vasarely. Cuántas togas y birretes habrán posado al lado del brillo de bronce del Pastor de Nubes. Cuántos noviazgos habrán comenzado bajo una luz, transformada en prisma, por los vitrales de Fernand Léger o de Braulio Salazar. Cuántos otros habrán terminado furibundos en los rincones de “Tierra de nadie“.

La Ciudad Universitaria alberga un microcosmos urbano que palpita como el centro de otra ciudad que, a veces, le es ajena: una Caracas acechante que la rodea y la convierte en atajo, más que en arteria.
A veces llega a desangrarla, a dejarle heridas, a quebrarla. Otras tantas llega pidiendo ayuda, salud, ideas, conocimiento. Pero aún el visitante más renuente en algún momento se rinde: cuando goza en sus estadios la celebración del béisbol y el fútbol o cuando se sienta a disfrutar conciertos con la acústica perfecta bajo las Nubes de Calder en el Aula Magna, en el mismo lugar donde recibimos primero el título de ucevistas y después el de la carrera.

A veces sus raíces se resecan y se convierte en terreno árido para quien la vive. Pero siempre le están naciendo retoños verdes y frescos que le dan energía y atraen el sol de nuevo.

La UUUCV sabe, como buena caraqueña, que de esa casa de luces nadie se va indiferente.

Gabriela Rojas

Fotos: Hugo Londoño @huguito

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Vida Urbana

Plaza Los Palos Grandes

PlazaLPG

Es uno de los espacios públicos de la ciudad que pareciera que no descansa nunca. A cualquier hora del día, la Plaza Los Palos Grandes tiene vida. Las primeras en llegar son las abuelas de la Juventud Prolongada, quienes se refugian bajo la pérgola para recibir sus clases de Tai Chi. Le siguen los niños, quienes acuden con sus madres a Ludoteca para familiarizar con la lectura. Al tiempo que el Café Provenzal abre para recibir a quienes quieren comenzar la mañana con un buen aromático, crossaint o una deliciosa torta.

En la tarde, la Plaza Los Palos Grandes recibe a los ajedrecistas que se sientan en su rincón cerca de la entrada de la biblioteca, a jugar en silencio. Y antes de que comience a anochecer, regresan las abuelas con sus nietos, las madres con sus coches, los jóvenes que desean leer o ensayar sus bailes. Incluso, los perros llegan para dar su paseo diario.

La Plaza Los Palos Grandes se inauguró el 19 de abril de 2010, como parte de la celebración del Bicentenario de la firma del Acta de Independencia. Los vecinos iniciaron este proyecto en marzo de 2006, cuando solicitaron al Concejo Municipal que declarara de utilidad pública la construcción de la plaza de 8.405 metros cuadrados.

Los corredores no tarden en congregarse en la Plaza Los Palos Grandes para hacer su entrenamiento en grupo. También se juntan los practicantes de yoga, quienes cubren el lugar con sus mats para recargarse de energía positiva. El cese de actividad lo marca el cierre del estacionamiento. Pero pasadas las 9 de la noche, todavía se ven algunos trotadores estirando los músculos o algunos vecinos conversando.

Los fines de semana, la Plaza Los Palos Grandes tampoco descansa, porque se prepara para recibir a quienes acuden a sus clases de yoga, a los vecinos que vienen de hacer sus compras en el Mercadito de la zona que se instala los sábados o quienes llegan a intercambiar sus libros en el Cambalache. Así cada quien tiene su espacio en la Plaza Los Palos Grandes, como un ejemplo vivo de respeto y tolerancia.

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Arte

Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber

Museo de arte de Caracas Sofia Imber

Ella escogió el 20 de febrero de 2017 para partir. En Sofía nada era al azar. Con esa fecha del calendario nos recordaría que un 20 de febrero, pero de 1974, inició su actividad el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber. Su gran legado. Y es que este lugar, que no era más que un estacionamiento y un taller mecánico, se convirtió gracias a ella en un espacio artístico referente de América Latina.

Conocí Parque Central y vi que había restaurantes, librerías, panaderías… Hablando con Gustavo Rodríguez Amengual (presidente entonces del Centro Simón Bolívar), le sugerí que nos diera un espacio para el arte. Me entusiasmé muchísimo, porque fue coger algo de la nada para hacer lo que uno desea. Pensaba en una galería, pero el empresario Alfredo Boulton me dijo: «Eso no puede ser una galería. Tiene que ser el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas». Y ese fue su primer nombre. Durante dos años, mi esposo Carlos (Rangel) y yo estuvimos estudiando cómo hacer algo en un pequeño espacio, porque apenas eran 600 m2. Eso era lo difícil. Claro: nunca pensé que iba a ser tan grande (risas). Sofía Imber. (entrevista publicada en el Diario ABC).

Durante su gestión, el Macsi -como luego se le conocería- llegó a tener cerca de 5 mil obras de arte y acogió más de 650 exposiciones. La primera exposición, según recordó en aquella entrevista que le hice el 25 de febrero de 2016, se realizó sólo con obras prestadas, pues el museo no contaba aún con inventario propio. Pero las buenas relaciones que Sofía Imber mantenía con agentes del mundo del arte, permitió que pudiera hacerse realidad la inauguración.

Sofía estuvo al frente del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas por 28 años. Hasta que en el 2001, Hugo Chávez la despidió en cadena nacional. Desde entonces, el museo no ha evolucionado. Se quedó como detenido en el tiempo. De un total de 11 salas, 5 están cerradas y no se sabe qué pasó con el espacio dedicado a Cruz-Diez y a Soto. Lástima. Sin embargo, no deja de ser un lugar maravilloso. Lo que demuestra que la obra de Sofía Imber trasciende más allá de los deseos de sacarla de la memoria de lo que fue su mayor legado.

Mi obra no fue destruida: el museo está ahí. El tema es que no cumple con su fin principal que es la relación con la gente, que los venezolanos acudan masivamente a ver las exposiciones o la colección permanente. El museo está al borde de algo muy desagradable: su inexistencia. Pero eso no pasará, porque creo que el venezolano tiene claro que el museo debe existir, y para el mismo pueblo. Este y otros museos.

Así será… Gracias, Sofía.

Foto: Carlos Hernández.

 

 

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Arquitectura

Teatro Teresa Carreño

A finales de 1972 inician los trabajos de construcción de lo que sería el Teatro más grande de Venezuela y uno de los más importantes de Latinoamérica.

Para su realización el Centro Simón Bolívar dispuso de un terreno de 22.586m² ubicado entre Parque Central y el Parque Los Caobos. Se realizó un concurso que ganaron los arquitectos Tomás Lugo, Jesús Sandoval y Dietrich Kunckel, quienes diseñaron los 80.000m² del recinto.

El cálculo estructural fue realizado por los ingenieros José y Cecilio Luchsinger, Federico Alminara, Natalio Manchellum y José Ignacio Pulido. La parte mecánica de la edificación fue realizada por los ingenieros Isaac Kizer y Yolanda Sánchez con el apoyo de la empresa John L. Altiere & Asociados.

De la acústica y la mecánica teatral se encargó la empresa Bolt Beranek & Newman de Cambridge, Massachusetts y la firma George C. Izenour Associates de New Havor, Connecticut, quienes lograron un resultado impecable, con un diseño muy llamativo y un desempeño funcional sin igual, asesorado por los mejores especialistas de cada materia.

La construcción fue desarrollada por la extinta empresa Delpre C.A., que estuvo a cargo de la sala José Félix Ribas, que se inauguró el 12 de Febrero de 1976. Siete años después, con la culminación de la sala Ríos Reyna el 19 de Abril de 1983 quedaría totalmente inaugurado el complejo cultural Teatro Teresa Carreño.

María Teresa Gertrudis de Jesús Carreño García (Caracas, 22 de diciembre de 1853 – Nueva York, EE.UU., 12 de junio de 1917), fue una pianista, cantante y compositora venezolana. Ha sido denominada por muchos expertos como la pianista más prolífica de América Latina durante los siglos XIX y XX.

 

Sala Ríos Reyna
Hasta los momentos sigue siendo la sala de teatro más importante de Venezuela y una de las más importantes de América Latina.

Tiene capacidad para 2.367 butacas distribuidas en 24 zonas.  Su escenario cuenta con 900m² en forma semi-hexagonal, siendo diseñada para usos múltiples, posee gatos hidráulicos para movilizar tres de las cuatro plataformas y el foso de la orquesta.

La tramoya se encuentra suspendida en el espacio y sostiene elementos como los techos de la concha acústica, telones y puentes de luces. La iluminación de la sala es posible gracias a una consola central de iluminación, que posee 960 circuitos de operaciones computarizadas, conformada por dos puentes de luces, pantallas laterales de 24 reflectores, dos tormentos laterales de 24 puntos de iluminación, además de 8 torres para colocar reflectores.

Pedro Antonio Ríos Reyna (San Juan de Colón, estado Táchira, Venezuela, 6 de noviembre de 1905 – †Nueva York, Estados Unidos, 13 de febrero de 1971) fue un violinista, compositor, director de orquesta y promotor cultural venezolano.

La disposición de las 24 zonas de la sala permite la difusión del sonido por el espacio, generando una acústica adecuada, la cual se apoya en un sistema técnico controlado a través de una consola de sonido. Además existen un conjunto de cajas de resonancia, un sistema de amplificación (closter), una serie de “nubes” diseñadas por el artista Jesús Soto que funcionan como paneles acústicos, adaptables a la emisión sonora de cada espectáculo.

 

Por la sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño han pasado grandes artistas como:
– Luciano Pavarroti.
– Placido Domingo.
– Monserrat Caballé.
– Juan Luis Guerra.
– Miguel Bosé.
– Joaquín Sabina.
– Facundo Cabral.
– Vikki Carr.
– Natalie Cole.
– Isabel Pantoja.
– Celia Cruz.
– Armando Manzanero.
– Pablo Milanés.
– Ricardo Arjona.
– Raphael.
– Rocío Durcal.
– Fito Páez.
– Joaquín Cortes.
– Sarah Brightman.
– Marcel Marceau.
– Vittorio Gassmam.
– Les Luthiers.
– Maya Plisétskaya.
– Alfredo Sadel.
– Simón Diaz.
– Franco de Vita.
– Gustavo Dudamel.
– Soledad Bravo.
– Ricardo Montaner.

Este espacio también ha servido para presentaciones cultures con personajes como el papa Juan Pablo II, el Rey Juan Carlos de España, Mario Vargas Llosa, Ermesto Sábato y Lech Walesa.

Sala José Félix Ribas

El 12 de Febrero de 1976 se inauguró esta pequeña sala del complejo cultural Teatro Teresa Carreño. En el acto de apertura, se realizó un concierto de la Orquesta Juvenil “Juan José Landaeta” dirigida por el director Mexicano Carlos Chávez.

Su área es de 507,5m² y dispone de una capacidad de 347 butacas que conforman su aforo. La sala posee una cantidad de recursos que le permiten cambiar el nivel de absorción y brindar una excelente acústica a los presentes.

El techo de la sala cuenta con una obra del artista Jesús Soto, que lleva por nombre “Pirámides Vibrantes” y que funciona como techo acústico.

Arq. Ricardo Castillo G.
Director de Arquitectura Venezuela.
Twitter @Arquitecturavzl  Instagram @Arquitecturavzl Facebook Arquitectura Venezuela

Fotos: Hugo Londoño @Huguito

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Vida Urbana

Cine a cielo abierto

Cine

Digamos que es ir al cine. Pero al mismo tiempo, no. Así de contradictoria me resultó la experiencia de ir a una proyección de Cine a Cielo Abierto en el Centro de Arte Los Galpones. Es que no puedes sentirte igual que en una sala de cine cuando estás viendo una película bajo las estrellas, con la luz de la luna y un grupo de personas sentada a tu alrededor en sillas de playa o acostadas sobre un mantel en el hermoso jardín. No, no puede ser igual.

Hay quienes se llevan su manta para sentirse como en el sofá de su casa. Otros, se llevan su cestica cual picnic y acompaña la película con unos “canapes” de lo más chic. Eso por contarles algo, pues se ve de todo. Lo cierto, es que cada quien aprovecha la oportunidad para maximizar esa experiencia y hacer de algo tan simple como ir al cine una forma de “hacer ciudad”.

Ojo. Esa interpretación no la hago yo. La frase se la robo a Camilo Cortes, el curador de la muestra de películas que se proyectan los viernes y sábados en Los Galpones, quien antes de comenzar cada función recuerda a los asistentes que el propósito de ir al Cine a Cielo Abierto, no es precisamente ahorrarse el dinero de la entrada, sino compartir una expresión de arte con el otro en un espacio al aire libre.

Lo interesante es que esta práctica se ha venido replicando en otras partes de la ciudad. La Hacienda La Vega se ha sumado como punto de encuentro para los cinéfilos, a partir de la iniciativa Cine Jardín. Lo mismo que la Plaza Los Palos Grandes, la Plaza Bolívar de El Hatillo, la Plaza El Cristo de Baruta, así como el centro cultural La Pizarra y hasta la Concha Acústica de Bello Monte. Pero las proyecciones en las plazas suelen ser esporádicas.

En fin… Atrévase a salir de la rutina de ir a una sala de cine convencional y pruebe la experiencia de ir al Cine a Cielo Abierto. Puede que al principio se sienta un poco extraño por tratarse de una experiencia nueva. Pero ya verá que la siguiente vez,  estará tan cómodo que se sentirá como en casa.

Horario de las proyecciones: Viernes 6:30 p.m. (público infantil). Sábado 7 p.m. Para conocer la programación seguir a @cinemagarage

Foto: Yinna Rivero / Carlos Belizario @belizzario

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Vida Urbana

Librería Lugar Común

No es una librería muy común que digamos. Y eso es precisamente lo que la hace tan especial. Sus espacios están diseñados para que no salgas de ahí, sino más bien para que te quedes atrapado leyendo libros. Bueno, y si los compras, mejor aún.

Esta iniciativa, que abrió sus puertas en diciembre de 2012, surgió de la necesidad de tener un local donde el público pudiese obtener de primera mano los libros de la editorial Lugar Común y, por supuesto, de otras casas editoriales, según cuenta Garcilaso Pumar.

El diseño y organización del espacio -a cargo de Rebeca Pérez Gerónimo- es lo que más atrapa, porque resulta muy acogedor e invitar a leer. La librería, aparte, cuenta con un rincón para los niños, con cuentos y libros especializados, decorados con sillitas de colores.

Y eso no es lo mejor… El espacio cuenta con un café. Así como leen, un café. Por tanto, puedes pasar un rato leyendo libros en las sillas de colores o en las dos poltronas o disfrutar de un café observando el tráfico a través del vidrio como si se tratara de una realidad paralela.

 

Vale la pena revisar la programación que ofrece la Librería Lugar Común, porque se ha convertido en un espacio interesante por sus conversatorios, talleres y hasta conciertos. Basta seguirlos en su cuenta de Twittter @LibreríaLC para estar al tanto.

La librería queda en la avenida Ávila (subiendo desde la autopista a la Plaza Francia) en el Edificio Humboldt. Está abierta hasta las 8pm, excepto los domingo que cierran a las 7pm.

Texto: Héctor Ordónez @haom31

Fotos: Héctor Ordóñez y Carlos Ancheta.

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Vida Urbana

Quebrada Quintero

Creo que no sería apropiado hablar de El Ávila como un todo y no tomarnos el tiempo de desglosar cada una de sus entradas como experiencias particulares. Quizás algunos compartan mi opinión, pero no es lo mismo lo que vives en Sabas Nieves ni lo que experimentas en el Cortafuego, a la impresión que te llevas en Piedra del Indio o en el paseo a Quebrada Quintero. Así que les hablaremos de cada uno por separado, como si se tratara de capítulos de un libro.

Siempre había escuchado hablar de las caídas de agua de El Ávila. Incluso, las había visto de lejos durante las temporadas de lluvia, que las vuelve tan caudalosas y visibles desde la autopista. Pero nunca había tenido oportunidad de disfrutar de ninguna. Por eso, me pareció fascinante la idea de ir a Quebrada Quintero. El camino no sólo es muy suave (perfecto, para principiantes o para ir con niños) sino que tiene partes cubiertas de vegetación y otras despejadas para ver la vista de Caracas.

Durante el camino, te va arrullando el sonido del agua. Y eso hace el paseo mucho más relajante. Al llegar, te sorprende esa pared de piedra, la caída de agua y la vegetación del lugar. De tanto en tanto, se van formando pocitos donde los niños se bañan. Y las piedras sirven de soporte a quienes van simplemente a disfrutar de ese contacto con la naturaleza.

Lo más recomendable es ir bien temprano en la mañana si el deseo es desconectarse y disfrutar de la tranquilidad que transmite cualquier rincón de El Ávila. De lo contrario, se topará casi con una piscina pública, porque se trata de un punto muy concurrido. ¿Cómo llegar? Suben por la misma entrada de Sabas Nieves y, en la primera bifurcación, toman hacia la derecha.

 

 

 

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Arquitectura

Teatro de Chacao

Teatro Chacao

No hay manera que esta estructura pase inadvertida. El gran origami de color naranja sorprende a los transeúntes que recorren El Rosal y divisan a lo lejos esta construcción fractal. Podría decirse que la personalidad del Teatro de Chacao comienza desde su arquitectura, pues se trata de una obra de 2.000 metros cuadrados de construcción, inspirada en los pliegues de El Ávila.

“El Teatro de Chacao es un edificio que dice yo soy arte, yo soy creación, yo soy innovación, yo soy distinto. Y eso era lo que queríamos, hacer muy evidente al transeúntes que este es un lugar que lo invita a una experiencia distinta. El teatro de Chacao es un espacio de encuentro, de diálogo, de intercambio de ideas, de reflexión y de esparcimiento”. Diana López en “Chacao. Ciudad Posible”.

El teatro forma parte del Centro Cultural Chacao, uno de lo más completos de la ciudad. En 2004, abrió la primera etapa que incluía la Sala Experimental, así como los espacios de exposición Caja 1 y Caja 2. En 2011, se inaugura la segunda etapa, que abarca el Teatro de Chacao con su sala principal de 526 butacas, salas de ensayo y camerinos. Aparte, el espacio cuenta con Café Chacao para aguardar a que comience la función.

No creo que sea apropiado decir que el Teatro de Chacao ha sustituido al Teatro Teresa Carreño. No hay punto de comparación. Pero si me atrevería a afirmar que se ha convertido en un refugio para la cultura. En un espacio para excelentes conciertos y buenas obras de teatro. Su programación es de mucho nivel. Por tanto, cualquier pieza o espectáculo que promocionan lleva sello de calidad. Larga vida para el Centro Cultural Chacao.

Dirección: Avenida Tamanaco. El Rosal. Frente al Centro Lido.

Fotos: Cortesía Centro Cultural Chacao. Ricardo Gómez-Pérez / Lisbeth Salas

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