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El Hatillo

Llegué a El Hatillo cuando tenía 7 años. Así que luego de tres décadas en este municipio me siento casi hatillana de nacimiento.

Aparte, como periodista me tocó cubrir esta jurisdicción y tuve el privilegio de visitar los lugares más recónditos y conocer personajes maravillosos, que se sienten orgullosos de haber nacido en esas tierras de origen agrícola.

Y es que muchos creen que El Hatillo es sólo La Boyera, Los Naranjos, el Casco histórico y La Lagunita. Nada más errado que eso. El municipio también es Sabaneta, Turgua, Los Naranjos Rural… Hay zonas tan escondidas que uno se encuentra con personas que aún cocinan en leña. Cual realismo mágico.

Por tanto, solo me queda decir que una visita al menos al pueblo de El Hatillo es casi obligatoria. Su plaza Bolívar está rodeada de coloridas casas coloniales que trasladan al visitante a otra época. Aparte, resulta muy apacible, porque se está lejos del centro de la ciudad.

Hay quienes aprovechan el paseo para visitar la iglesia de la patrona de El Hatillo, Santa Rosalía de Palermo. Perderse en la Casa Hannsi, comerse sin remordimiento una cachapa con queso y pernil en Doña Inés, tomarse la famosa chicha hatillana, saborear una pizza en Das Pastell Haus, darse un gusto en el restaurante Hajillo’s o caminar por la principal de La Lagunita. Usted escoge. Pero le aseguro que en El Hatillo no se aburrirá.

 

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mimoto

The author mimoto

Periodista. Escribo sobre temas urbanos, porque me apasiona recorrer las ciudades y descifrarlas. Colaboro para el portal CityLab Latino (Univision), El Comercio y otros medios internacionales.
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