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Vida Urbana

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Jardines de Topotepuy

Jardines De Topotepuy

Alejarse de Caracas y tomar un respiro, siempre viene bien. Y eso lo saben quienes han llegado a la zona de El Volcán, cerca de El Hatillo, después de subir esa suerte de curvas por la montaña para terminar frente a una quinta con un jardín muy grande al que todos están invitados a pasar. Ese es Topotepuy, con su nombre sonoro, con su verde amplio, con sus colibríes y fuentes, con sus flores y sembradíos. Un lugar para abstraerse, para ver a Caracas allá abajo, como inocente, inadvertida.

Esto es posible gracias a la visión que en el año 1959 tuvieron William H. Phelps Jr. y Kathleen Phelps: viajeros incansables, pero sobre todo, amantes de la ecología, el conservacionismo, la ornitología y la jardinería. En aquel momento, decidieron comprar esta propiedad para convertirla en su sitio de descanso y así poder observar aves con tranquilidad y dedicarse a sus pasiones. Para eso, hicieron gran cantidad de expediciones por el país para armar la colección privada de aves más grande de América del Sur.

Durante muchísimos años fue un jardín privado. El deleite de sus dueños. Y fue apenas en el año 2003 cuando se le asignó al arquitecto Ricardo Fuenmayor, la responsabilidad de convertirlo en un sitio que fomentara la conciencia ecológica y de protección ambiental para ser económicamente sustentables. Así se hizo y en 2009 abrió por primera vez las puertas al público, conservando su nombre: Topotepuy, como recuerdo de los viajes que realizó la pareja durante sus expediciones hacia el sur de Venezuela, donde están los tepuyes que son las piedras más antiguas del planeta.

El resultado son cuatro hectáreas verdes, llenas de aire puro, por las que se pasean nueve especies de colibríes y muchas aves más. Un espacio para disfrutar de la naturaleza y en el que es posible hacer picnics –solicitando el debido permiso– y talleres ecológicos para niños, jóvenes y adultos. Además, caminar por sus instalaciones es muy sencillo: hay carteles que explican lo que se va viendo e indican por dónde continuar para no perderse de nada. Lo importante al estar allí será seguir la premisa de sus creadores: ir, para descansar un rato.

Adriana Herrera @viajaelmundo
Foto: Hugo Londoño @huguito

 

Dirección: final calle principal Los Guayabitos, Quinta Topotepuy, zona El Volcán (frente a las torres de CANTV). Baruta, estado Miranda

Horario: sábado y domingos familiares. 10:00 am a 4:30 pm. Visitas guiadas: miércoles, jueves y viernes 9:30 am a 11:30 am y 1:30 a 3: 30 pm

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Vida Urbana

Avenida Libertador

av libertador

No solo son dos niveles. También son dos velocidades y dos ambientes, dos modos de vivirla. La avenida Libertador son dos. Por abajo, veloz y cinética, gracias a los Módulos cromáticos de Juvenal Ravelo y el mural Uracoa del maestro Mateo Manaure. Por arriba da espacio a la pausa, al peatón y al paseo en anchas aceras, y en ciertos horarios a la cacería.

Este corredor vial fue construido por el presidente Rómulo Betancourt en los años sesenta, pero fue iniciada por Marcos Pérez Jiménez en 1957. El dictador salió del poder sin verla lista, como tampoco la ha visto ningún caraqueño. La vía termina abruptamente a la altura de Chacao, donde pierde el carácter de vía expresa y desemboca con lentitud en la autopista Francisco Fajardo, por lo que una prolongación sigue entre los pendientes de la ciudad.

En el proyecto original diseñado por el urbanista Antonio Cruz Fernández iba a tener más de 2 kilómetros, pero el plan, que pasó por tres presidentes, fue modificado. Es la única avenida de Caracas con dos niveles y en su recorrido atraviesa las urbanizaciones Santa Rosa, Los Caobos, Maripérez, La Florida Sur, Las Delicias, La Campiña, Sabana Grande, Campo Alegre, Chacao, El Retiro, El Rosal y Bello Campo. Fue inaugurada el 13 de diciembre de 1965 por Raúl Leoni y es considerada una de las mejores obras de ingeniería del país.

Por su travesía hay edificios de interés patrimonial como la sede de la Cantv con una colección de obras de arte que merece ser visitada, la sede principal de Pdvsa, la empresa estatal más importante del país, y una serie de edificios residenciales que son una muestra de la arquitectura moderna de los años sesenta. El comienzo de la avenida está identificado con un vitral hecho por el artista Leonel Durán que tiene el rostro de El Libertador Simón Bolívar, que da nombre a esta importante arteria vial.

Esta avenida también alberga historias subterráneas, aunque ellas ocurren en la parte superficial de la vía. Lo profano y lo sagrado hacen un circuito en esta zona. En su camino está la Funeraria Vallés, con 53 años de historia, el principal tanatorio de la ciudad con su hermoso edificio patrimonial.

En el mismo perímetro los deudos coinciden, antes solo de noche, ahora también de día, con mujeres en tacones altos y vestidos cortos. Esta avenida es considerada una especie de zona de tolerancia no declarada para las trabajadoras sexuales, donde las transacciones se hacen a la vista. Un vehículo detenido, la ventana del carro abajo y en la acera una silueta que se ofrece. Eso también es la Libertador.

Florantonia Singer
Foto: Efrén Hernández

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Expanzoo

Expanzoo

Los visitantes de Expanzoo pueden acariciar animales antes de siquiera pasar la puerta. Una llama color beige los recibe en la entrada. Atada a un tronco, mueve su cabeza de un lado a otro y muestra los dientes, casi sonriendo. Los párvulos se acercan sin miedo, dispuestos, con su mano en alto, a lo que el mamífero responde con un rápido meneo de su testa y orejas y se aparta. Es solo el abrebocas del zoológico interactivo de contacto creado en la antigua hacienda Caicaguana en el año 2000.

Más de veinte especies conviven dentro del paisajismo hecho por los arquitectos Mireya Besson y Enrique Fábregas. Habitan ciervos, chivos, cebras, ovejas, llamas, avestruces, dantas, venados, aves como flamingos, cotorras y guacamayas; también caballos, cochinos, burros y bovinos en versión miniatura. No hay lugar para el maltrato.

Muchas andan libres por las caminerías del parque, entre los dos lagos artificiales. Algunos niños corretean detrás de conejos, patos y pavos, mientras que los pavorreales machos zarandean sus alas en búsqueda de hembras en celo. Además, logran que los humanos, cámara en mano, se alejen, entre la magnificencia y la contemplación.

El silencio se llena de onomatopeyas a 2 kilómetros de Lomas de La Lagunita, en el municipio El Hatillo. Las risas de quienes disfrutan se entremezclan con los gemidos, los bramidos, los relinchos. Y no faltan los llantos de los más asustadizos. Algunos animales no temen estirar el cuello y sacar la cabeza entre los barrotes azules de sus respectivos corrales. Sorprenden a más de uno que le da la espalda con saliva o estornudos. Se les puede alimentar únicamente con zanahorias, a disposición del público por un precio accesible en la entrada.

Se ofrecen paseos en ponis también por un costo adicional. Un adulto acompaña al niño, mientras que un empleado de Expanzoo supervisa. Es característico que sonrían con frecuencia y hablen con lentitud. En su mayoría, tienen condición de retraso mental leve, moderado o síndrome de Down. Cuidan animales, mantienen las instalaciones limpias, ofrecen información al público. Los ingresos del zoológico están destinados a Expansión, un centro educativo para personas con necesidades especiales donde muchos de ellos se tratan.

Son pocos los vidrios que resguardan animales. Una tragavenado y una lapa reposan encerradas próximas a la entrada. Pero cerca también guardan una curiosidad. Alí es un dromedario que llegó a Expanzoo en 2001 con un año de edad. Brincaba sin cuidado en su juventud. Un carcinoma epidermoide en la pata trasera derecha acabó con la diversión progresivamente, hasta causarle la muerte a sus 15 años. Su cuerpo reposa allí, a la vista, como una obra de taxidermia en una vidriera.

Andrea Tosta
Foto: Efrén Hernández

Dirección: antigua hacienda Caicaguana, a 2 km. de Lomas de la Lagunita, municipio el Hatillo
Horario: lunes a viernes de 9:30 am a 5:00 pm. Sábado, domingo y feriados de 10:00 am a 5:00 pm

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Senderos Aéreos

Senderos Aéreos

Caracas puede ser vista desde las alturas. El Ávila permite hacerlo en cualquier momento. Pero sobre la superficie de la montaña es posible ascender un poco más. En el sector Los Venados del Parque Nacional, Senderos Aéreos ofrece subir hasta la copa de los árboles para mirar la capital desde, al menos, 25 metros por encima del suelo. Es el inicio de un recorrido de cinco plataformas, un puente colgante y tres tirolinas que completan la oferta de hacer Canoping.

Esto comenzó en Mérida hace ya 14 años. Álvaro Iglesias se encargaba de montar las cuerdas que usaban los profesores y estudiantes de la Universidad de Los Andes para hacer trabajos de investigación desde las copas de los árboles”, cuenta Lenín Sierra, uno de los encargados de Senderos Aéreos en Caracas. “Más adelante, él lo propuso como tesis y oportunidad de ecoturismo”, añade. Se materializó en Mérida, pero también en la capital.

Jesús Alexander Cegarra entonces era viceministro de Conservación Ambiental del Ministerio del Ambiente y vio en la propuesta de Iglesias un atractivo inigualable para festejar el 50 aniversario de la declaratoria de El Ávila como Parque Nacional. En diciembre de 2008 se inauguró el recorrido como oferta turística y, también, como oportunidad para el estudio de la biología del pulmón vegetal caraqueño.

“Cuando uno sube siente el clima fresco y tiene unas vistas de Caracas inigualables. Luego viene toda la adrenalina y la emoción del vértigo”, describe Lenín al detallar el recorrido que comienza con una primera plataforma de 25 metros de altura, seguida de varias más de mínimo 7 metros por encima del suelo, además de un puente colgante de 20 metros y las tirolinas de 20, 60 y 120 metros. “Viene mucha gente a recrearse, pero también grupos que vienen a estudiar”, detalla Sierra.

Y es que Senderos Aéreos en El Ávila sirve no sólo para retar a la gravedad, también para la formación. Allí se dan cita grupos de escuelas y liceos que van a hacer prácticas de biología y escuchar charlas ambientales, de conservación. “Para eso aprovechan las plataformas en una actividad que se les hace bastante divertidas a los chamos”. Lenín Sierra calcula que lo que comenzó con apenas 10 clientes un fin de semana, ahora recibe grupos completos de 30 personas en un solo momento. “Los días buenos son sábados y domingos, pero todo depende del clima”.

Víctor Amaya
Foto: Senderos Aéreos / Ángel Mora

Dirección: Sector Los Venados. Parque Nacional El Ávila.
Horarios de visita: Viernes a domingo, 9:30 a.m. a 3:30 p.m.

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Gastronomía

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Adriana Herrera @viajaelmundo
Foto: Hugo Londoño @huguito

 

Dirección: final calle principal Los Guayabitos, Quinta Topotepuy, zona El Volcán (frente a las torres de CANTV). Baruta, estado Miranda

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